Washington.- La canciller alemana, Angela Merkel, intentó mejorar su relación personal con el presidente de EU, Donald Trump, y de acercar posturas en temas comerciales, pero su visita quedó eclipsada por la cálida recepción que recibió tres días antes al mandatario francés, Emmanuel Macron.
Merkel logró que su segunda reunión con Trump en Washington fuera más cordial que la primera, celebrada hace más de un año y marcada por múltiples señales de tensión personal, pero no pudo esquivar las comparaciones con los efusivos besos y abrazos que Trump compartió con Macron durante su visita de Estado el pasado martes.
Esta vez, Trump sí le estrechó la mano y la definió como «una mujer muy extraordinaria», pero no transmitió la impresión de tener química con Merkel, con la que ha tenido desacuerdos sobre todo tipo de temas, desde el futuro de la Unión Europea (UE) y la OTAN hasta la inmigración y el comercio.
Donald Trump, por su parte, evitó hablar sobre los aranceles y se limitó a denunciar el elevado déficit comercial con la Unión Europea (UE) y la necesidad de hacer “más justa” y “recíproca” esa relación.
“La OTAN es maravillosa, pero ayuda más a Europa que a nosotros, así que ¿por qué estamos pagando nosotros la gran mayoría de sus costes?”, preguntó Trump.
La canciller hizo una concesión a Trump al reconocer que el actual acuerdo nuclear iraní “no es suficiente” para asegurarse de que “se contienen las ambiciones de Irán” en la región, en concreto su “influencia geopolítica en Siria” y otros países.
“(El acuerdo) no es perfecto. Es una pieza de un mosaico, un bloque sobre el que podemos construir una estructura”, afirmó.