Ciudad de México.- Aunque el Gobierno mexicano asegura priorizar los compromisos medioambientales, una polémica reforma para fortalecer a la compañía eléctrica estatal, con muchas plantas obsoletas y contaminantes, ha chocado con activistas y empresarios.
En la Conferencia de las Partes (COP26) sobre el cambio climático, México traslada su compromiso, firmado en el Acuerdo de París, de que para 2030 reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero un 22 % y el uso de carbono negro en un 51 %.
Además, México tiene el compromiso de generar para 2024 un 35,1 % de la electricidad mediante energías limpias, un porcentaje que se elevaría hasta el 50 % para el 2050.
Sobre el papel, la voluntad mexicana contra la crisis climática parece férrea. Pero activistas, expertos e incluso empresarios acusan al Ejecutivo de tener un doble discurso.
Evidenciado, por ejemplo, por el afán de rescatar Pemex y construir la refinería de Dos Bocas, la primera obra de este tipo en décadas en México.
Cuestionado sobre la contaminación que genera el crudo, López Obrador afirma que sólo busca la autosuficiencia.
“La administración de López Obrador ha puesto como bandera la soberanía energética y la buscan a través de un uso intensivo de combustibles fósiles”, resume el especialista en Energía y Cambio Climático de Greenpeace en México Pablo Ramírez, quien denuncia además que se han modificado las líneas base de emisiones.
Y aunque López Obrador asegura cuidar el medioambiente, algunos de sus mensajes apuntan en sentido contrario.
“Se autorizaron estos ventiladores para producir energía eléctrica. Miren cómo afecta el paisaje, la imagen natural, cómo se atrevieron a dar permisos”, dijo en marzo de 2020 López Obrador frente a un parque eólico de Baja California.
“México llega a la COP muy mal parado, con una política sumamente fósil y como uno de los países que incluso, según informes, está contribuyendo a aumentar las emisiones más allá de reducirlas”, concluye Pablo Ramírez.