Buenos Aires, Arg.- El primer desafío en las calles al presidente Javier Milei, a sus ajustes económicos y a su protocolo contra protestas terminó pacíficamente.
Miles de personas se manifestaron en Buenos Aires, convocadas por organizaciones políticas y sociales izquierdistas, y ocuparon algunas de las vías principales de la capital de Argentina sin que los enfrentamientos con la fuerza pública pasaran a hechos de mayor violencia.
No hubo heridos entre los manifestantes. Varios se trenzaron en un breve choque contra efectivos de seguridad a golpes de puño y empujones en una avenida antes de iniciar su marcha hacia la Plaza de Mayo, destino final de la movilización.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, informó al finalizar la jornada que tan solo un policía resultó herido en las protestas que congregaron a 3,000 personas. Dos hombres fueron detenidos.
Pero la movilización no derivó en mayores actos de violencia, pese al malestar de los argentinos convocados contra las medidas de austeridad lanzadas por el gobierno de Milei la semana pasada.
En una columna encabezada por dirigentes políticos de izquierda se escuchaba “la calle es nuestra la p... que te parió”, y consignas contra el gobierno.
La gente ingresó a la Plaza de Mayo tocando bombos y cantando “unidad de los trabajadores, y al que no le gusta se jode, se jode”.
Allí, los principales convocantes de la marcha leyeron un documento en el que reclamaron que Milei ponga fin a su “plan motosierra de ajuste” y vertieron fuertes críticas al protocolo antipiquetes.
La jubilada Marta Martínez, que se encontraba situada en una vereda, dijo que fue a la marcha para defender sus derechos “que hoy son totalmente pisoteados”. “Este protocolo es una vergüenza... yo no tengo miedo; tengo 70 años. Sé que me corresponde y es mi deber porque a mis hijos quiero dejarles una patria grande”, sostuvo Martínez.
Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero (PO) —uno de los principales convocantes a la marcha—, afirmó a su llegada a la Plaza de Mayo que los manifestantes se toparon con “un dispositivo represivo enorme”.
“Vinieron armados hasta los dientes, les pegaron a los periodistas, a manifestantes, pero logramos quebrar ese cerco represivo”, sostuvo indignado.
Políticos, sindicatos y organismos humanitarios que apoyaron la marcha han denunciado ante Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el gobierno busca criminalizar el derecho a la protesta y han denunciado que este se encuentra reconocido en la Constitución y en los tratados internacionales de derechos humanos.