Caracas, Ven.- La familia Quintero se apiñó alrededor de su nuevo hogar esta semana luego que dos sismos mortales los obligaron a huir de su edificio de apartamentos en Caracas.
Francisco Quintero reservó los asientos de su pequeño y maltrecho automóvil para sus hijos, y el maletero es ahora el hogar de Paquito, su periquito verde y rojo, y de un puñado de tortugas.
Quintero, músico, comentó que él y otros adultos de la familia buscan cada noche un lugar para dormir cerca del auto “hasta que nos den una respuesta de qué podrían hacer con nosotros”.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el miércoles por la noche con apenas 39 segundos de diferencia derribaron edificios en Caracas con cientos de viviendas dañadas.
Miles de venezolanos que quedaron de arrepentido sin hogar se han volcado desde entonces a parques, plazas e incluso a las márgenes de autopistas bloqueadas, en busca de un lugar donde recostar la cabeza.
En Guaira —el estado más afectado, justo al norte de Caracas— las familias colocaron sábanas sobre un polvoriento campo de béisbol para marcar su espacio, con sus pertenencias metidas en bolsas de plástico.
Otros buscaron refugio bajo palmeras. Entre ellos estaba Alexandra Martínez, de 35 años, y sus dos hijos. “El apartamento está totalmente roto”, afirmó Martínez mientras se secaba las lágrimas. “Destruidas las paredes, la cocina, todo”.
Escenas similares se repitieron en toda Caracas.
“No tenemos dónde vivir”, expresó Desiré Gil. “Esta es la única opción que tenemos por el momento”.