BAMAKO, Mali (AP) — Algunos oficiales militares en Mali trabajaron con yihadistas y separatistas que recientemente lanzaron su mayor oleada de ataques en más de una década en el país golpeado por conflictos, dijeron las autoridades el viernes por la noche.
Militares malienses colaboran en ataques yihadistas
Los rebeldes separatistas, por su parte, anunciaron antes en el día la captura de un campamento militar estratégico en la localidad norteña de Tessalit tras la retirada del ejército y de sus aliados rusos.
El comunicado del grupo separatista Frente de Liberación de Azawad fue el último revés para la junta gobernante, que perdió el control de la importante ciudad de Kidal a principios de semana como parte de los ataques que se cobraron la vida del ministro de Defensa, Sadio Camara.
Mali está gobernado por los militares desde un golpe de Estado en 2020, y lleva años azotado por la violencia mientras los grupos yihadistas se expanden por los territorios circundantes en la región del Sahel, al sur del desierto del Sahara, conocida por ser un foco mundial de extremismo violento.
Captura de Tessalit y retirada militar
El último asalto en la nación de África occidental comenzó el sábado cuando los grupos Jama´at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, —o JNIM, que cuenta con el respaldo de Al Qaeda— y Frente de Liberación de Azawad, o FLA, se asociaron para atacar el principal aeropuerto internacional de la capital, Bamako, así como otras localidades y ciudades en una operación casi simultánea, con los combatientes moviéndose en motos y camiones.
Una declaración del fiscal del Tribunal Militar de Bamako, que fue leída en la televisora estatal el viernes, indicó que las investigaciones hallaron "pruebas sólidas acerca de la complicidad de cierto personal militar" en los ataques, incluyendo oficiales en activo y otros destituidos recientemente.
Los oficiales participaron en "la planificación, coordinación y ejecución" de los ataques, de acuerdo con la declaración del fiscal, que denunció también la implicación de políticos como el exiliado Oumar Mariko.
El ejército se retira de una localidad clave
Antes de la llegada de los combatientes del FLA el viernes, el ejército maliense y miembros de Africa Corps, un grupo paramilitar ruso, se habrían retirado del campamento militar de Tessalit, que tiene una ubicación estratégica cerca de un aeropuerto y de la frontera con Argelia.
Achafghi Ag Bouhanda, un alto comandante del FLA, anunció la captura de Tessalit en un video publicado en internet que fue verificado por The Associated Press.
La AP no pudo confirmar de manera independiente la situación en el campamento. Las autoridades malienses no respondieron a pedidos de comentarios.
Desde entonces, al menos 10 lugares han sido atacados por los insurgentes, lo que obligó a las fuerzas locales y rusas a retirarse de la ciudad norteña de Kidal, que en su día fue un bastión de los separatistas.
La junta ha prometido continuar su ofensiva aérea y terrestre contra los milicianos.
"Las operaciones militares continuarán hasta que los grupos armados implicados hayan sido completamente neutralizados y la seguridad haya sido restablecida de manera sostenible en todo el país", dijo el martes Assimi Goita, líder militar maliense.
Las carreteras hacia Bamako están bloqueadas
En los últimos días, los yihadistas han bloqueado en distintos momentos las carreteras que llevan a Bamako, asfixiando aún más a la capital, que ya sufría un bloqueo al combustible impuesto por los milicianos a finales del año pasado.
A principios de semana, el JNIM anunció que impondría un bloqueo total de las cuatro rutas principales de Bamako, que antes habían estado parcialmente cortadas por los insurgentes. El tráfico hacia la capital se interrumpió el viernes y se reportaron bloqueos de carreteras. Esta medida ha obligado a algunas agencias de viajes a dejar de operar, de acuerdo con los viajeros.
"En estos días, viajar por carretera es una empresa peligrosa", dijo Aminata Traoré, que viaja entre Bamako y la región de Sikasso, en el sur del país.