Río de Janeiro, Bra.- Unos 3.200 militares participaron ayer en operativos contra el crimen organizado en favelas de Río de Janeiro, cuando se cumple una semana desde que el Ejército asumió el control de la seguridad en el estado en virtud de una intervención federal cuyo alcance aún es una incógnita.
La operación de ayer, la más importante por el número de efectivos movilizados, cuenta también con la Policía y se desarrolla en tres favelas de la zona oeste Vila Aliança, Coreia y Vila Kennedy, donde el miércoles fue asesinado un subcomandante de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) en un presunto intento de asalto.
El Ejército ha asumido el control de la seguridad en Río de Janeiro en el marco de la intervención federal decretada el pasado viernes por el presidente de Brasil, Michel Temer, que logró después el aval de ambas cámaras parlamentarias.
En los últimos días, se han multiplicados las voces que denuncian un trasfondo político en la decisión y los rumores sobre la posibilidad de que Michel Temer ceda a la tentación de presentar su candidatura electoral, pese a que no logra remontar el 6 por ciento de popularidad en las encuestas.
El presidente negó una intención “electoral” en su decisión y sostuvo que la inseguridad en Río de Janeiro lo “llevó a la conclusión de que era necesario”.
Aunque la intervención tiene carácter administrativo, el presidente admitió que las Fuerzas Armadas podrían llegar a “enfrentamientos” si fueran atacadas.
“No sé si habrá enfrentamientos, pero si los hubiera”, los militares “no se van a dejar matar”, dijo.
El mandatario tampoco ha aclarado si la experiencia de Río se extenderá a otros estados del país con mayores índices de violencia.