GINEBRA, Suiza (EFE).- Las minas antipersona arrastradas por el río Dniéper tras la rotura de la presa de Nueva Kajovka en el sur de Ucrania podrían dispersarse hasta las costas del Mar Negro, advirtió hoy el jefe de acción contra las minas de la ONU en Ucrania, Paul Heslop.
Según Heslop, este tipo de arsenal podría permanecer flotando en el agua durante varios meses.
"La situación en Ucrania no tiene precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial", afirmó Heslop, que calificó de "desastre de proporciones bíblicas" el colapso de la presa.
Preguntado sobre la situación en la orilla izquierda del río, que está controlada por Rusia, Heslop reconoció que la labor de retirada de minas antipersona allí está siendo casi imposible en estos momentos.
"Los territorios controlados por Rusia sufrieron peores inundaciones y había más minas antipersona en esa orilla del río, por lo que es probable que la situación allí sea especialmente dura", admitió.
Sobre la tesitura en el resto de Ucrania, el experto calificó de "inédito desde el final de la Segunda Guerra Mundial" el problema al que va a tener que hacer frente el país cuando termine el conflicto con Rusia.
Heslop comparó el estado en el que previsiblemente quedarán algunas ciudades del este del país con lugares como la rusa Stalingrado (actual Volgogrado), Berlín o Coventry (Reino Unido) tras la Segunda Guerra Mundial (1939-45).
"La retirada de minas en estos entornos urbanos será extremadamente compleja y muy peligrosa", advirtió el experto, quien recordó que este tipo de procesos traen muertes inevitables.
Heslop insistió además en la necesidad de una suerte de "nuevo Plan Marshall" para la reconstrucción de Ucrania y afirmó que "con el suficiente compromiso de la comunidad internacional" el país podría recuperarse parcialmente antes del año 2028.