“El proceso de confirmación se ha convertido en una vergüenza nacional”, dijo Kavanaugh en su discurso ante el Comité Judicial del Senado, órgano que debe recomendar o no su candidatura al resto de la Cámara. Afirmó ante legisladores que los demócratas estaban involucrados en un “golpe político calculado y orquestado”.
“Mi familia y mi nombre han sido total y permanentemente destruidos”, subrayó Kavanaugh.
Las declaraciones del juez, que llegó al Capitolio cogido de la mano de su esposa, se producen después de la comparecencia de Ford, quien afirmó que está segura al “cien por cien” de que Kavanaugh fue el joven que trató de abusar sexualmente de ella en una fiesta en 1982 cuando ambos eran adolescentes.
“No estoy cuestionando que ella haya sido asaltada sexualmente por alguien, pero yo no fui”, agregó Kavanaugh.
El magistrado incidió en la presunción de inocencia y cuestionó cómo se gestionan acusaciones de abuso sexual en el país, aunque precisó que deben tomarse en serio.
“Si todo americano que tomó cervezas es acusado de abuso sexual y es presumiblemente culpable, estamos en un terreno horrible”.