Wellington, Nueva Zelanda.- Un terremoto de magnitud 8,1 se registró el viernes frente a la costa de Nueva Zelanda, provocando algunas evacuaciones y que se emitieran alertas de tsunami en el sur del Océano Pacífico.
Fue el segundo sismo de gran fuerza que se registró en pocas horas. Un terremoto en alta mar de magnitud 7,3 despertó a mucha gente durante la noche a lo largo y ancho de Nueva Zelanda. Si bien ambos movimientos provocaron que se activaran los sistemas de alerta, ninguno de ellos parecía representar una amenaza generalizada a la vida humana ni a infraestructura.
Las autoridades de protección civil de Nueva Zelanda le dijeron a las personas ubicadas en algunas zonas de la costa este de la Isla Norte el viernes por la mañana que deberían trasladarse inmediatamente a regiones más altas y no permanecer en sus viviendas. Señalaron que existía la posibilidad de un tsunami.
El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos también alertó que el sismo de mayor magnitud podría causar olas de tsunami de 1 a 3 metros (3 a 10 pies) en la Polinesia Francesa y olas de hasta 1 metro (3 pies) en Niue, Nueva Caledonia y las Islas Salomón.
El Servicio Geológico de Estados Unidosseñaló que el sismo más fuerte tuvo su epicentro en las lejanas Islas Kermadec, a una profundidad de 19 kilómetros (12 millas).
Horas antes, las autoridades de Nueva Zelanda habían emitido una alerta de tsunami para las zonas costeras luego de que ocurrió el sismo de menor magnitud frente a la costa noreste el viernes aproximadamente a las 3 de la madrugada. De momento no había reportes de daños graves ni víctimas y más tarde se retiró la alerta, justo antes de que se registrara el terremoto más fuerte.
El USGS dijo que el primer sismo registrado tuvo su epicentro a una profundidad de 21 kilómetros (13 millas) bajo el mar, a unos 174 kilómetros (108 millas) al noreste de la ciudad de Gisborne.
Nueva Zelanda, con una población 4,6 millones de habitantes, se asienta en la falla entre las placas tectónicas del Pacífico y Oceanía y registra unos 14.000 terremotos cada año, de los que entre 100 y 150 tienen la suficiente potencia como para ser percibidos.
El 22 de febrero de 2011 murieron 185 personas en un seísmo de 6,3 grados de magnitud que sacudió la ciudad de Christchurch, en la isla Sur.