Sharm el-Sheik, Egipto.- Un ruego fervoroso por la justicia climática y la compensación para las naciones vulnerables hecho por una activista ghanesa de 10 años puso de pie a adustos diplomáticos el viernes en la cumbre climática de la ONU.
Nakeeyat Dramani Sam regañó a los delegados, diciendo que si tuvieran su edad actuarían con más premura para combatir el calentamiento global.
“Es una emergencia”, dijo a los negociadores, mientras alzaba un cartel que decía: “Pago debido”. “Si todos ustedes fuesen jóvenes como yo, ¿no habrían acordado ya hacer lo necesario para salvar nuestro planeta? ¿Deben hacerse cargo los jóvenes? Quizás solamente la delegación de los jóvenes debe estar en la próxima” conferencia de la ONU sobre el clima.
Pero tras la ovación cerrada que celebró sus palabras, regresaron las riñas sobre varios asuntos espinosos, con la admisión de los anfitriones egipcios de que las conversaciones se extenderán el sábado, posiblemente más allá.
“El tiempo apremia”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores Sameh Shoukry. Hablando como presidente de la cumbre, Shoukry prometió tratar de encontrar posiciones comunes en asuntos clave. “La comunidad global espera que seamos atrevidos y ambiciosos”.
La mayor disputa es sobre lo que dijo la activista. Las naciones están divididas en cuanto a opciones rivales sobre el asunto llamado “pérdidas y daños”, o que los países ricos ayuden a pagar por los daños climáticos causados a las naciones pobres.