JERUSALÉN (AP) — El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su partido amplificaron el jueves las acusaciones de que los partidos liderados por árabes del país habían "robado" las elecciones, al tiempo que los resultados finales se disponen a confirmar que el bloque de Netanyahu ha perdido su mayoría en el Parlamento.
Netanyahu acusa robo electoral a partidos árabes en Israel
La oposición acusó a Netanyahu de satanizar a la población árabe tras una demostración histórica de los partidos liderados por árabes. Si el resto de la oposición se une a ellos en un movimiento inusual y políticamente arriesgado, formarán el próximo gobierno. Se esperan los resultados finales de la votación para la noche del jueves.
Netanyahu aprovechó una nueva solicitud de la comisión electoral del país al servicio de inteligencia Shin Bet para investigar una presunta interferencia electoral por parte de "entidades extranjeras contra el interés israelí", sin especificar. Aunque la solicitud no hacía referencia a los partidos liderados por árabes, el primer ministro y su partido Likud subrayaron que ningún partido debería cooperar con los liderados por árabes.
"¡Las elecciones en Israel han sido robadas!", aseveró el Likud, afirmando sin pruebas que la presunta interferencia estaba "dirigida a facilitar una toma extranjera del Knéset, la islamización de Israel y el derrocamiento del gobierno de derecha".
No estaba claro quién hizo las más recientes acusaciones. Pero Qatar emitió una dura declaración: "Negamos categóricamente las acusaciones de que Qatar haya interferido en las elecciones israelíes o financiado cualquier actividad destinada a influir en su resultado", dijo, y añadió que se le acusa de comprar el voto árabe.
La comisión electoral no dio más detalles, y el Shin Bet no respondió a las preguntas. La comisión quiere conclusiones dentro de la semana. La ley israelí exige que los resultados electorales se certifiquen antes del 4 de noviembre.
Los líderes de la oposición estuvieron entre quienes expresaron preocupación de que Netanyahu se estuviera preparando para cuestionar la legitimidad de la votación.
"Netanyahu está trabajando para robar las elecciones", afirmó la Lista Conjunta liderada por árabes.
Reacciones y contexto político tras las elecciones en Israel
Netanyahu hizo campaña sobre una supuesta amenaza árabe
Incluso antes de la votación, Netanyahu y el Likud catalogaron a los partidos liderados por árabes como un peligro para Israel, lo que los críticos calificaron como un intento de marginar aún más a los ciudadanos árabes, que constituyen el 20% de la población pero a menudo son vistos con sospecha por sus simpatías con otros palestinos.
Esos ataques de campaña, junto con la ira por el divisivo Netanyahu y su gobierno de ultraderecha, llevaron a árabes indignados a las urnas como nunca antes.
El jueves, Yair Golan, jefe del partido Demócratas, acusó a Netanyahu de "intentar socavar los resultados electorales mediante una fea campaña de deslegitimación dirigida contra la voluntad del público, y contra la población árabe en particular".
El jefe del partido Ra´am liderado por árabes, Mansour Abbas, acogió con satisfacción la investigación sobre la interferencia electoral y dijo que su partido no tenía nada que ver con el caso, al tiempo que acusó a Netanyahu de una campaña de incitación.
Su principal rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot, advirtió que los actores políticos no deberían "explotar la situación" para influir en la fecha de juramentación del próximo Parlamento, prevista para el 10 de noviembre. El partido Yashar de Eisenkot señaló que fue informado por el jefe del Shin Bet.
Incluso la comisión electoral pareció emitir una nota de cautela. "Hasta donde sabemos, no hay base para las afirmaciones de violaciones sistemáticas de la integridad electoral", dijo su director general interino en una carta fechada el jueves a un miembro del parlamento.
El presidente Isaac Herzog, que pronto debe encargar a Netanyahu o a uno de sus oponentes formar el próximo gobierno, dijo que era un "momento sensible" y pidió una investigación completa, al tiempo que advirtió que "no debemos mancillar a toda una comunidad que buscó ejercer su derecho al voto y participar activamente en la democracia".
Decisiones difíciles para formar coaliciones
Los acontecimientos agravaron las decisiones difíciles para las próximas semanas. Entre ellas está si algunos partidos judíos y árabes se unirán en una alianza histórica o si algunos partidos que hicieron campaña para sacar a Netanyahu dejarán eso de lado y unirán fuerzas con él.
Al tiempo que se desarrolla la pugna por reunir una mayoría de 61 escaños necesaria para controlar el Knéset de 120 escaños, Netanyahu sigue al mando.
Los medios locales proyectaron 53 escaños parlamentarios para el bloque de Netanyahu, 48 escaños para los partidos de oposición y 19 para los liderados por árabes, que también quieren que Netanyahu salga del gobierno.
Si Netanyahu pierde el cargo se desencadenará una cascada de acontecimientos que, según los críticos, él ha buscado desesperadamente evitar. Se le pedirán cuentas por acusaciones de corrupción de años y casi con certeza comenzará una pesquisa sobre las fallas de seguridad que llevaron al devastador ataque liderado por Hamás del 7 de octubre de 2023.
Likud de Netanyahu apunta a partidos liderados por árabes
El partido Likud de Netanyahu, pese a haber recibido la mayor cantidad de votos, acusó el miércoles a los partidos liderados por árabes de robar la votación y pidió a la comisión electoral que investigue. No aportó pruebas específicas para respaldar sus afirmaciones.
Incluso aunque no participen en una coalición, los partidos liderados por árabes podrían hacer valer su creciente poder apoyando a otros opositores de Netanyahu en el próximo Parlamento. Eso podría incluir elegir a un nuevo presidente del Parlamento, dándoles control de la agenda y potencialmente permitiéndoles impulsar y aprobar leyes antes que se forme un nuevo gobierno.
Eisenkot ha indicado que está abierto, con condiciones, a unir fuerzas con los partidos liderados por árabes. Ahmad Tibi, segundo en la Lista Conjunta liderada por árabes, dijo a la Radio del Ejército que el bloque opositor se puso en contacto con él para discutir el reemplazo del presidente del Knéset, y les dijo que el partido apoyará al candidato del bloque.
Hubo pequeñas manifestaciones durante la noche en Tel Aviv y, en la mucho más conservadora Jerusalén, en apoyo de una coalición que incluya a partidos liderados por árabes. Hasta 2021, ningún partido árabe se había unido a un gobierno de coalición, y eso fue breve.
Si no se puede formar un nuevo gobierno tras múltiples intentos, Israel se enfrentará a una nueva elección a principios del próximo año. El miércoles, Herzog señaló que quería evitar ese paso, algo que Eisenkot también ha dicho.
Las nuevas elecciones traen nuevas preguntas, como si los ciudadanos árabes volverán a acudir a las urnas en gran número y si las decenas de miles de israelíes que volaron a casa para votar lo harán de nuevo. Muchos habían dicho que dieron ese paso para salvar al país de Netanyahu.
Netanyahu podría seguir en el poder en un país profundamente dividido
Israel, ya dividido a lo largo de múltiples líneas de fractura —judíos y árabes, laicos y religiosos—, llegó a los comicios con enormes y dolorosos asuntos en juego.
Entre ellos está si la población ultraortodoxa, de rápido crecimiento, debería seguir exenta del servicio militar obligatorio en un país donde muchas familias han visto a sus hijos e hijas morir en tres años de guerras inconclusas.
Netanyahu ha sido especialmente polarizante. Sus oponentes lo han acusado de retrasar la concreción de acuerdos sobre la guerra en Gaza, incluido para liberar rehenes, por beneficio político.
Aunque muchos israelíes votaron con los temas de seguridad como prioridad, también está en juego la posición internacional del país tras las críticas generalizadas por el trato a los palestinos en Gaza y la creciente violencia de colonos judíos en la Cisjordania ocupada.
Para los ciudadanos árabes, que constituyen el 20% de la población de Israel, hay una cauta esperanza de cambio.
"Si Dios quiere, tendremos algo para nosotros en el gobierno, algo que nos traiga nuestros derechos", dijo Brosli Elias, residente de Nazaret, una de las ciudades árabes más grandes de Israel.
Por otra parte, la amenaza de nuevos ataques contra Irán se suma a la incertidumbre electoral. El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ha hablado de nuevos ataques para luego de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. Expertos han dicho que Netanyahu podría aprovechar la renovada guerra total para presionar por un gobierno de unidad con él al mando.