Llanganates, Ecu.- A más de 4.500 metros de altura se han congregado poco más de 2.000 personas, la mayoría indígenas del parque Nacional Llanganates, para presenciar el sábado una original competencia de niños montando llamas, camélidos americanos convertidos en ayuda para el trabajo en las alturas andinas y compañeros de vida.
En la primera categoría de menos de tres años cruza la meta en solitario Wellington Barrera, pequeño que viste poncho de lana, un sombrero vaquero y unos zamarros (pantalones de cuero de oveja). Aún no camina con soltura y luce serio, pero cuando monta su llama, sus ojos se iluminan y hasta sonríe. Durante el recorrido de 500 metros, estuvo literalmente atado, como el resto de competidores, sobre el lomo de la llama.
Esta competencia, de niños divididos en categorías hasta 12 años, se realiza anualmente desde el 2010 con el propósito de llamar la atención acerca del cuidado de los humedales, zonas como la que existe en el parque Nacional Llanganates, al sureste de Quito, donde se genera y almacena gran cantidad de agua, no solo en el complejo lacustre sino en sus pantanos ubicados en medio de un imponente entorno de montañas andinas. Un total de 23 niños compitieron en medio de un paisaje de gran belleza.
El prefecto (gobernador), de la provincia de Tungurahua, donde está la reserva de los Llanganates, expresó que “esta festividad es para invitar a toda la población para que conserve las zonas donde se origina el agua, está maravillosa geografía a la que llamamos Pachamama”.