Caraballeda, Ven.- Con el recuerdo de los dos poderosos terremotos de junio aún fresco, millas de escuelas de Venezuela abrieron el lunes sus puertas para recibir a los estudiantes en medio de las dudas sobre si estarán seguros en los recintos localizados en las zonas más afectadas.
A los problemas que ya había en los centros educativos se sumaron los daños provocados por los sismos de 7,2 y 7,5 de magnitud del 24 de junio que dejaron más de 6.500 muertos y unas 17.900 personas sin vivienda .
Los terremotos fueron los más fuertes registrados en el país sudamericano en más de un siglo y ocurrieron con 39 segundos de diferencia a lo largo de la cordillera de la costa, donde se encuentran los mayores centros poblados.
Al comenzar un nuevo año escolar la afluencia de estudiantes en localidades como Caraballeda, en La Guaira, fue baja, pero los docentes confiaron en la incorporación progresiva de niños y jóvenes.
“Hay evidentemente un poco de temor que es comprensible por los eventos que sucedieron, pero poco a poco… vamos a ir aumentando la matrícula, día por día, hasta que todos entiendan que estamos en un sitio seguro”, dijo Marcos Payo, director de la escuela Congreso de Angostura de Caraballeda.