Niños migrantes irán a campamento privado

Albuquerque, Nuevo México.- Un campamento cristiano privado del norte de Nuevo México está buscando voluntarios y donativos como parte de sus preparativos para la posible llegada de niños migrantes desde la frontera con México conforme se hacinan los centros federales de detención. 

El sitio web de Glorieta Camps informa que la organización recibió una solicitud de la Casa Blanca y del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) para albergar y alimentar en sus instalaciones cerca de Santa Fe a unos 2.400 niños migrantes que llegaron a Estados Unidos sin la compañía de un adulto.

Josh Nelson, asistente ejecutivo de Glorieta Camps, dijo que el campamento está preparado para recibir niños a partir del jueves, pero sólo lo haría durante 60 días para evitar tener que cancelar sus propios programas de verano. 

El presidente Joe Biden se ha visto bajo presión para hacer frente a las inquietudes sobre el trato que se les da a los migrantes, ya que miles de niños y familias han estado llegando a la frontera y los centros de detención están atestados. 

Migrantes hacinados 

Más de 500 niños migrantes estaban apiñados en habitaciones con paredes de plástico construidas para alojar a 32 personas únicamente, sentados a centímetros de distancia unos de otros en colchonetas, en el principal centro de detención de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (o CBP) para menores no acompañados.

En total, el centro de procesamiento, un complejo de tiendas de campaña blancas en el Rio Grande Valley de Texas, albergaba a más de 4.100 migrantes, de los cuales más de 3.400 eran niños que habían llegado solos a la frontera entre Estados Unidos y México. El resto de los migrantes alojados eran familias.

Las instalaciones, diseñadas para albergar a 250 personas según las directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) durante la pandemia de coronavirus, han tenido que ser adaptadas debido al aumento en el número de familias y niños no acompañados que cruzan la frontera.

Un espacio de 297 metros cuadrados había sido dividido en varias habitaciones para 32 niños cada una según las directrices de los CDC, separadas por paredes de plástico grueso en lugar de la valla de alambre utilizada por gobiernos anteriores.

A pesar de las recomendaciones sanitarias, una de las “cápsulas” albergaba a casi 700 niños, otra a casi 600 y otras a poco más de 500.