Islamabad.- Pakistán afirmó el domingo que atacó durante la noche escondites de milicianos en la región afgana de Kandahar, al tiempo que los combates que estallaron entre los dos vecinos a finales del mes pasado no muestran señales de disminuir.
Islamabad se ha referido al conflicto como una “guerra abierta”, lo que aumenta la preocupación por la estabilidad regional cuando la guerra entre EU e Israel con Irán envuelve a Oriente Medio y más allá.
En una publicación en X, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, señaló que el ejército había atacado instalaciones de almacenamiento de equipos e “infraestructura de apoyo técnico” en ataques nocturnos en Kandahar.
Por su parte, el portavoz del gobierno afgano, Zabiullah Mujahid, indicó que Pakistán había atacado dos lugares: un sitio utilizado por guardias de seguridad durante el día que estaba vacío por la noche, y un centro de rehabilitación de drogas que sufrió daños leves. Añadió que no hubo víctimas, pero que los ataques mostraron que Pakistán “sigue invadiendo y avivando el fuego de la guerra”.
Afganistán también aseguró que realizó operaciones dentro de Pakistán al otro lado de la frontera desde las provincias de Kunar y Nangarhar, y aseguró haber capturado un puesto militar paquistaní y haber matado a varios soldados.
Pakistán acusa a los gobernantes talibanes de Afganistán de dar refugio a grupos milicianos, en particular a los talibanes paquistaníes, o Tehrik-e-Taliban, que cometen ataques dentro de Pakistán.