Nueva York.- Después de tres meses y 21.000 muertes que la convirtieron en el foco de infección más letal de Estados Unidos, la ciudad de Nueva York comenzó a reanudar actividades económicas el lunes, en lo que representa la prueba más grande hasta ahora a la capacidad de los estadounidenses para mantener al coronavirus bajo control.
Las tiendas que habían sido consideradas no esenciales recibieron autorización para reabrir para servicio para llevar o ventas en la acera, aunque los clientes todavía no pueden ingresar a los establecimientos. Las constructoras, fábricas y vendedores al por mayor también recibieron luz verde para reanudar.
“Hasta ahora todo va bien”, comentó Frank Sciame, propietario de una compañía de gestión de la construcción, mientras los lugares de trabajo volvían a tener actividad, pero con nuevas precauciones, como cuestionarios de revisión médica y una reducción en la cantidad de trabajadores permitidos en los montacargas de construcción. “Esperemos que siga así. Nueva York siempre se recuperará”, reiteró.
Algunas cadenas de tiendas importantes lo tomaron con calma: Macy’s rechazó dar una fecha para comenzar con las ventas en la acera en su tienda insignia, que sufrió daños y robos durante las protestas de la semana pasada por la muerte de George Floyd. Por su parte, Saks Fifth Avenue, que se protegió con alambre de púas, y Tiffany’s podrían lanzar un servicio de recolección en los próximos días.
Los propietarios de tiendas pequeñas estaban ansiosos por reabrir, aun cuando no esperaban muchos clientes.
El alcalde Bill de Blasio celebró las reaperturas y dijo que eran una muestra de la resiliencia de Nueva York. Pero también advirtió a los neoyorquinos que no bajen la guardia y pongan en peligro el progreso difícilmente conseguido contra el virus.