Boston.- Prepárese para aprender más letras griegas. Los científicos advierten que la propagación vertiginosa de ómicron por todo el mundo prácticamente garantiza que no será la última variante preocupante del coronavirus.
Cada infección ofrece una oportunidad para que el virus mute, y ómicron tiene una ventaja sobre sus predecesoras: se propaga mucho más rápido a pesar de haber surgido en un planeta con un mosaico de inmunidad más fuerte, ya sea por vacunas o por personas que ya se enfermaron anteriormente. Eso significa que hay más personas en las que el virus puede seguir evolucionando.
Los expertos no saben cómo podrían evolucionar las próximas variantes de la pandemia, y señalan que no hay garantía de que las secuelas de ómicron causen una enfermedad más leve o de que las vacunas existentes funcionen contra ellas.
Por lo tanto, instan a ampliar la vacunación ahora, mientras las inyecciones actuales siguen siendo eficaces.
Al mismo tiempo que ataca a las personas no vacunadas, la variante ómicron tiene más probabilidades que la delta de reinfectar a quienes ya se han enfermado de COVID-19 y de causar “infecciones progresivas” en las personas vacunadas. La Organización Mundial de la Salud informó un récord de 15 millones de casos nuevos de COVID-19 para la semana del 3 al 9 de enero, un aumento del 55 % con respecto a la semana anterior.
“Son las infecciones más prolongadas y persistentes las que parecen ser los caldos de cultivo más probables para nuevas variantes”, afirma el doctor Stuart Campbell Ray, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins. “Solamente cuando alguien tiene una infección muy extendida, brindará la oportunidad de que eso ocurra”.
“La gente se pregunta si el virus evolucionará y se volverá menos potente, pero no hay una razón particular para que lo haga”, agregó. “No creo que podamos estar seguros de que el virus se volverá menos letal con el tiempo”.
Con la enorme circulación de las variantes ómicron y delta, las personas pueden contraer infecciones dobles que podrían generar lo que Ray llama “Frankenvariantes”, híbridos con características de ambos tipos.
Para frenar la aparición de variantes, los científicos insisten en continuar con las medidas de salud pública, como el uso de mascarillas y la vacunación. Si bien ómicron es más capaz de evadir la inmunidad de las personas que delta, las vacunas aún ofrecen protección y las inyecciones de refuerzo reducen en gran medida las enfermedades graves, las hospitalizaciones y las muertes.