La Paz, Bolivia.- Opositores y seguidores del presidente Evo Morales medían fuerzas en las calles de La Paz, Bolivia, en multitudinarias manifestaciones. El lunes se cumplía la segunda semana de protestas en contra del mandatario, a quien la oposición acusa de haber ganado un cuarto mandato con fraude electoral.
Los opositores cerraron en esta ciudad con un mitin tras una jornada de paro en la capital política del país sudamericano. Morales concentró a sus bases en la vecina ciudad de El Alto, su bastión, para defender la votación del domingo 20 de octubre.
El país vive polarizado desde que el cómputo del Tribunal Supremo Electoral (TSE) atribuyera la ventaja en primera vuelta a Morales con 10.5 puntos porcentuales sobre el expresidente Carlos Mesa, en un recuento irregular de votos cuestionado por los observadores de la Organización de Estados Americanos y que la oposición tilda de fraudulento.
Desde el fin de semana, en las noches se escuchan en La Paz cacerolazos desde las ventanas en protesta contra el gobernante, que lleva 14 años en el poder.
El lunes la tensión se elevó en La Paz cuando unos 500 mineros partidarios del mandatario marcharon por el centro detonando pequeñas cargas de dinamita.
En la ciudad oriental de Santa Cruz, bastión opositor, la policía reportó 14 detenidos y cinco heridos tras violentos enfrentamientos entre bandos contrarios. Un herido recibió un balazo, según medios radiales. La ciudad vive seis días de paro. También Cochabamba, en el centro, fue escenario de choques que dejaron heridos.
Las nueve regiones del país viven movilizaciones convocadas por opositores. Nunca antes el país había vivido protestas en todas las regiones condenando un supuesto fraude, según analistas.
Tanto el gobierno como la oposición se acusan de “buscar muertos”.
“Es una protesta nacional en defensa del voto”, dijo Mesa ante una multitud.