LONDRES (EFE).- Una persona de unos 20 años ha contactado este martes con la BBC para denunciar que recibió mensajes amenazadores de un presentador actualmente suspendido por presuntamente haber pagado a un menor para que le enviara imágenes de contenido sexual.
Esta persona, cuyo sexo no se ha precisado, ha explicado a los periodistas de la cadena pública que el presentador, que aún no ha sido identificado por razones legales, le escribió a través de una aplicación de contactos primero de manera anónima y le presionó para encontrarse en persona.
Cuando el denunciante mencionó por internet que quizás desvelaría la identidad del presentador, este respondió enviándole mensajes "abusivos". Los periodistas de la BBC dicen que han podido ver estos mensajes y comprobar que proceden del teléfono de su colega.
Los reporteros aseguran que se han puesto en contacto con el presentador, que se considera que es una de las estrellas del ente, pero que no han recibido respuesta.
El director general de la BBC, Tim Davie, ha defendido hoy la gestión que la cadena hizo del primer caso que ha salpicado a su empleado, que fue destapado el pasado fin de semana por el periódico "The Sun".
"The Sun" citó a la madre de la primera presunta víctima, quien dijo que el veterano presentador había pagado a su hijo por fotos explícitas entre los 17 y los 20 años, lo que había financiado su adicción al crack.
El abogado de este joven, cuya familia cuestiona que pueda pagar personalmente sus honorarios, ha rechazado las acusaciones y asegura que no sucedió nada "inapropiado o ilegal".
Davie reconoció que es "una situación difícil para la BBC", que recibió la primera queja de la familia el 18 de mayo y trató de contactarles sin éxito el 19 de mayo por correo electrónico y por teléfono el 6 de junio.
Después de que el 6 de julio el "Sun" comunicara a la corporación que tenía conocimiento del caso, un directivo habló por primera vez con el presentador en cuestión, que fue suspendido de sus funciones el 9 de julio.
La Policía ha pedido hoy a la BBC que pause su investigación mientras el cuerpo determina si hay indicios de criminalidad, en medio de crecientes rumores sobre la identidad del profesional implicado.