PESHAWAR, Pakistán (AP) — Las fuerzas de seguridad de Pakistán pusieron fin el sábado a un enfrentamiento con milicianos atrincherados dentro de un complejo policial en el noroeste del país, informaron las autoridades.
Ataque coordinado en complejo policial de Kohat
La confrontación inició el viernes luego que un atacante suicida embistiera un vehículo cargado de explosivos contra una mezquita y hombres armados irrumpieran en las instalaciones, causando 21 fallecidos y 103 heridos.
El ataque coordinado ocurrió en un complejo en Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en la frontera con Afganistán. Muchas de las víctimas eran policías y fieles que asistían al rezo del viernes en la mezquita.
Varios milicianos tomaron posiciones dentro del complejo y se produjo un tiroteo con las fuerzas de seguridad, explicó el funcionario policial Mohammad Sadiq. El complejo alberga una agencia de inteligencia de la policía, oficinas del departamento de lucha contra el terrorismo y viviendas de agentes de esa unidad que en los últimos años han llevado a cabo operaciones contra milicianos en toda la provincia.
Detalles confirmados y operación de seguridad
Según Sadiq, la operación terminó después de 20 horas. Las fuerzas de seguridad registraban el complejo y las zonas cercanas, y se recuperaron los cuerpos de ocho atacantes, reportó la policía local. Residentes contaron que, antes del final del operativo, se escuchaban ráfagas de disparos dentro del complejo cuando llegaban refuerzos de seguridad.
Sadiq dijo que dos atacantes detonaron explosivos dentro del complejo el sábado por la mañana y que la policía había abatido, hasta el momento, a seis agresores, sin contar a los suicidas. No estaba claro si las nuevas explosiones causaron más muertos ni cuántos insurgentes quedaban en el recinto.
El atentado suicida del viernes derribó un muro exterior de las oficinas policiales y causó daños graves en la mezquita.
Los funerales por los policías muertos en el asalto se celebraron el viernes por la noche en las instalaciones policiales en Kohat, y sus cadáveres, así como los de los civiles fallecidos, fueron devueltos a sus familias para los entierros, añadió Sadiq.
Reacciones oficiales y acusaciones transfronterizas
El Ministerio de Información de Pakistán pareció dejar abierta el sábado la posibilidad de nuevos ataques dentro de Afganistán, culpó del atentado a milicianos con presuntas raíces en Afganistán y acusó al gobierno talibán afgano de dar refugio y apoyar a grupos que lanzan ataques dentro de Pakistán.
"El ataque, perpetrado por los más viles de los khawarij con raíces en Afganistán, nos recuerda que el terrorismo no tiene religión ni justificación. Quienes perpetran, facilitan o dan refugio a tales actos son los peores entre la humanidad", escribió el Ministerio de Información en una publicación en X. Pakistán utiliza la expresión khawarij para el Talibán paquistaní y otros milicianos.
El Ministerio señaló que "Pakistán tiene tanto la voluntad como la capacidad de eliminar las amenazas terroristas dondequiera que estén" y añadió que Islamabad tomará todas las medidas necesarias conforme al derecho internacional para proteger a sus ciudadanos, su territorio y su soberanía. Señaló que Kabul debe implementar "medidas creíbles, verificables y sostenidas" para desmantelar santuarios de milicianos y redes de reclutamiento y entrenamiento.
Reconoció que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Afganistán denunció el ataque en Kohat, pero aseveró que la condena debe ir seguida de acciones concretas.
Ningún grupo se atribuyó la responsabilidad del asalto, pero es probable que las sospechas recaigan sobre el Talibán paquistaní, conocido formalmente como Tehrik-e-Taliban Pakistan o TTP, que en los últimos años han intensificado los ataques contra la policía y otras agencias de seguridad.
El TTP es un grupo independiente, pero aliado, del Talibán afgano, que regresó al poder en Kabul en 2021. Pakistán acusa con frecuencia al gobierno del país vecino de refugiar a líderes del TTP y de permitir ataques insurgentes transfronterizos. Kabul niega las acusaciones.
El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, y el primer ministro Shehbaz Sharif condenaron el ataque en comunicados separados y expresaron su pesar por las muertes. Zardari manifestó que eliminar a los insurgentes era esencial para la seguridad nacional.
En 2023, un agresor suicida se cobró la vida de 101 personas, en su mayoría policías, en una mezquita dentro de un complejo policial fortificado en Peshawar, la capital de Khyber Pakhtunkhwa.