Birmingham, Alabama.- Para las personas que perdieron sus casas a causa de los tornados que devastaron el sur de Estados Unidos, no hubo abrazos reconfortantes de los voluntarios ni se estrecharon manos con políticos. No hay albergues de la Cruz Roja para las familias sin hogar, que en lugar de eso se hospedan en habitaciones de hoteles para evitar grandes conglomeraciones.
El número de muertos por una serie de tornados en el sur de Estados Unidos se elevó a 34, incluyendo 12 en Mississippi.
Las tormentas dejaron muertos en al menos seis estados y el Servicio Nacional de Meteorología dijo que un análisis preliminar encontró evidencia de al menos 27 tornados en la región. El más intenso fue uno de categoría EF-4 que devastó el sur de Mississippi con vientos de hasta 274 kilómetros por hora (170 mph).
Centenares de viviendas y negocios quedaron destruidos o dañados y fuertes aguaceros causaron inundaciones en algunas áreas. Nashville, Tennessee, rompió un récord de 71 años al registrar 5,66 centímetros (2,23 pulgadas) de lluvia en un día, dijo el servicio meteorológico.
La respuesta al desastre refleja cómo la pandemia del coronavirus ha cambiado las labores de recuperación: los trabajadores intentan proveer todo el confort que pueden, pero desde la distancia.
Pocas horas después de los tornados, que comenzaron el domingo, grupos de iglesias salieron a las comunidades afectadas, y a los voluntarios bautistas del sur les pidieron evitar tomarse de las manos cuando oraran, dijo Sam Porter, director de ayuda del credo de casi 15 millones de miembros. Tampoco se permiten los abrazos.
Unas 550 personas en cuatro estados estaban alojadas en cuartos de hotel pagados por la Cruz Roja, ya que los grandes albergues no eran una opción durante la actual pandemia de coronavirus. Las personas son alimentadas con comidas preparadas entregadas a sus hoteles en lugar de en comedores comunitarios.