Justo mientras Piñera almorzaba con el secretario de Estado, Pietro Parolin, el papa continuaba con su limpieza en el clero chileno salpicado por los abusos sexuales y se anunciaba la expulsión del sacerdocio de dos obispos eméritos.
Piñera ya había explicado en declaraciones a los medios que con el papa argentino se afrontó la “situación difícil que vive la Iglesia” en el país y compartieron el deseo de que “pueda vivir un nuevo renacimiento”.
“Conversamos sobre la situación difícil que vive la Iglesia en Chile y compartimos la esperanza de la que la Iglesia pueda vivir un renacimiento y recuperar el cariño y la cercanía del pueblo de Dios y pueda seguir jugando el importante rol que juega la Iglesia en nuestro país”, señaló.
En la nota del Vaticano también se resaltó que durante los 32 minutos que duró la reunión se abordó “la situación del País, haciendo referencia en modo particular a la defensa de la vida”