Además fueron colocadas tres velas, vinculando la luz que es capaz de generar Jesús en medio de las tinieblas y se usaron flores blancas como símbolo de vida, mientras un coro entonaba cánticos.
El Papa colocó en el altar las reliquias de tres santos latinoamericanos: Santa Rosa de Lima, San Arnulfo Romero y San Martín de Porres; y del polaco San Juan Pablo II.
Durante la homilía que dirigió de pie, el líder de la Iglesia católica se refirió a la fatiga del camino de sacerdotes, consagrados, consagradas, miembros laicales. Pidió humildad y “estar atentos” a la fatiga que toca el mundo, esa que él llama “el cansancio de la esperanza”.
En la misa estuvieron presentes el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, y algunos miembros de su gabinete, así como monseñor José Domingo Ulloa, obispos naciones y extranjeros, invitados especiales, y decenas de personas.
Su paso por la catedral es uno de los eventos más esperados y significativos en su visita a Panamá, la cual termina el próximo lunes, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).