Papa Francisco elogia entusiasmo de la juventud en su viaje a Panamá

El Papa Francisco elogió hoy el entusiasmo y alegría de los jóvenes cristianos durante su reciente viaje apostólico a Panamá con ocasión de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), subrayando que su energía y vigor son levadura para la paz en el mundo.

En la Audiencia General de este miércoles en el Aula Pablo VI, el Sumo Pontífice recordó lo vivido en su viaje a Panamá y agradeció al Señor por gracia concedida a la iglesia y al pueblo panameño y a las autoridades civiles, eclesiales y voluntarios “por su acogida calurosa”.

Ante siete mil fieles y peregrinos de los cinco continentes, entre ellos numerosos grupos de familias italianas del mundo del espectáculo itinerante y mexicanos del Instituto Juan Sebastián Elcano de Cartagena, el líder de la Iglesia Católica recordó la alegría de los jóvenes en todas sus actividades en Panamá.

El Papa también dio gracias a Dios por la presencia de los miles de jóvenes panameños y de más de 120 países que acudieron a la JMJ 2019 y contagiaron a todo Panamá y a toda América Central con su alegría y su fe, según reportes de la agencia de noticias Aci Prensa y Vatican News.

“Ver desfilar juntas todas las banderas, verlas danzar en las manos de los jóvenes felices de encontrarse, es ‘un signo profético’, contracorriente a la triste tendencia actual, la de los nacionalismos conflictivos, que levantan muros y se excluyen de la universalidad, del encuentro entre los pueblos. Es signo de que los jóvenes cristianos son en el mundo levadura de paz”, destacó.

El sucesor de San Pedro también recordó el gesto de los numerosos padres y madres que alzaron en brazos a todo lo alto sus niños cuando pasaba el papamóvil por la calles de Panamá diciendo la frase: “he aquí mi orgullo, he aquí mi futuro”.

Francisco recordó que esta JMJ fue precedida por el encuentro de cinco días entre los jóvenes indígenas y afroamericanos “un bello gesto” dijo y aseguró que fue “una iniciativa importante que ha manifestado todavía mejor el rostro multiforme de la Iglesia en América Latina”.

El Papa también recordó algunas de las etapas de la XXXIV JMJ como el tradicional Via Crucis realizado el viernes pasado, afirmando que “caminar con María detrás de Jesús que lleva la cruz es la escuela de la vida cristiana: allí se aprende el amor paciente, silencioso y concreto”.

El pontífice reveló que siempre carga en su bolsillo un pequeño Via Crucis para rezarlo cuando tiene tiempo. “Les hago una confidencia, a mi me gusta mucho hacer el Via Crucis, porque es ir con María detrás de Jesús, y siempre lo llevo conmigo para rezarlo en cualquier momento”.

Francisco también rememoró la Liturgia Penitencial celebrada en un Tutelar de menores y la visita que realizó a la casa hogar el “Buen Samaritano” que hospeda y brinda ayuda a pacientes con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) de bajos recursos.

En su opinión la culminación de la JMJ fueron la vigilia del sábado por la noche y la misa del domingo con los jóvenes en el Campo San Juan Pablo II, en las que se renovó el diálogo vivo con todos los chicos y chicas entusiastas, pero también capaces de guardar silencio y escuchar. “Pasaban del entusiasmo a la escucha y la oración en silencio”, destacó.