Roma, Ita.- El papa Francisco llamó la atención el sábado sobre un problema que el Vaticano ha tratado tradicionalmente de minimizar: los abusos de madres superioras a monjas que, debido a sus votos de obediencia, tienen pocas opciones para defenderse.
Durante una audiencia con miembros de la congregación para órdenes religiosas del Vaticano, Francisco mencionó una nueva investigación sobre el problema por un reportero de la prensa de la Santa Sede, Salvatore Cernuzio.
Francisco apuntó que el libro “Velo de Silencio: Abuso, Violencia, Frustraciones en la Vida Religiosa Femenina” no detalla casos llamativos de violencia y abusos, “sino los abusos diarios que dañan la fuerza de la vocación”.
El libro, publicado en Italia el mes pasado, describe 11 casos de monjas y exmonjas que sufrieron abusos a manos de sus superiores. La mayoría fueron abusos sicológicos y espirituales y a menudo resultaron en que las mujeres dejasen o fuesen expulsadas de sus comunidades y cuestionasen su fe en Dios y en la iglesia. Algunas terminaron en las calles. Otras encontraron refugio en un hogar para mujeres abusadas.
El nuevo libro revela otra capa de las formas más insidiosas de abusos sicológicos cometidos por superiores contra sus propias monjas, algo que ha sido encubierto desde hace tiempo por un velo de secretos. Contiene un ensayo devastador por una de las mujeres de mayor jerarquía en el Vaticano, la hermana Natalie Becquart, quien dijo que los casos deben forzar a la iglesia a examinar la realidad a veces tóxica de la vida en las órdenes religiosas, asistir a las víctimas y prevenir futuros abusos.