“Parecía un atentado o un bombardeo”

Estallido en Beirut dejó para siempre cambio de rutinas, dice la potosina radicada en Líbano

“Jamás en mi vida hubiera estado donde cayó una bomba”, dice Daniela Dahda, potosina que emigró después de casarse, y al contar su anécdota de la sospecha de un bombardeo, como parte de la terrible experiencia de vivir a sólo 8 kilómetros del epicentro de la explosión, en el Puerto de Beirut, la capital de Líbano, un país caro donde es sí se puede vivir cuando se cuenta con un trabajo. 

“Va a cambiar la rutina, queramos o no”, explica, al referirse a la desaparición total del supermercado donde acostumbraba hacer sus compras.

Complicaciones por una crisis económica, una reciente crisis política, el colapso de la economía y una modificación brutal la vida cotidiana tras el estallido de las sustancias combustibles concentrada, es la nueva vida en la que Daniela se desenvuelve en Beirut, la capital libanesa cimbrada por repetitivos sucesos que la han mantenido en vilo.

Ella nació en San Luis Potosí, es hija de don Antonio Dahda, pero su abuelo, Gabriel Yapur, es originario del Líbano, de las proximidades de Edén, pero radicado desde sus 13 años de edad en el municipio de Cárdenas, San Luis Potosí, con sus pequeños primos de la época y posteriormente en la capital potosina. De hecho, el nombre del abuelo, Yapur, se quedó como identificación para la tienda de Antonio, papá de Daniela. El negocio cerró hace aproximadamente 20 años.

Daniela vive desde hace año y medio en Beirut, Líbano, luego de que se casó con una persona que conoció durante un viaje ocurrido meses atrás.

En la actualidad vive justo donde pasa la autopista de la orilla del mar, a 9 minutos de distancia del epicentro de la explosión, aproximadamente a 8 kilómetros, y hasta allá, la onda expansiva cimbró las viviendas.

Explicó que ella se encontraba en la cocina guardando algo de lo que compró en el supermercado en un proceso que duró no más de 20 minutos, tomó un teléfono, pero ni siquiera alcanzó a realizar la llamada y el piso comenzó a moverse, y ruidos que provenían del subsuelo. Precisa que las puertas se movían, y lo mismo ocurría los marcos, el refrigerador y otros muebles y escuchó una explosión muy fuerte, que asemejaba un ruido similar al estallido de vidrios y se produjo un sismo de alrededor de 3 segundos.

Conforme pasan los días se va disipando la idea de que se trata de un atentado, y el panorama está incluso muy lejos de las condiciones del 11-M de Madrid, del año 2004, pero si es producto de una muy cara imprudencia.

CREYERON QUE ERA UNA BOMBA

El conserje decía suponer que cayó una bomba, pero que en el edificio de departamentos donde ella vive todo estaba bien. “Me saqué de onda totalmente, busqué hablar con mi esposo, no pude hasta que nos comunicamos, pero mientras vi que se veía el humo super cerquita... y supuse que probablemente sí fue una bomba”.

Asimismo, Daniela explicó que si bien la explosión sembró el pánico, puesto que había gente estresada, llorando o enojada, las proximidades de su vivienda no hubo gente herida, pero la mayoría de los negocios perdieron la totalidad de sus vidrios a 8 kilómetros de distancia.

Sin embargo, en el caso de su edificio de departamentos, las ventanas están intactas, pero en la plaza de locales donde se encuentra la oficina de su esposo, el estallido si alcanzó a romper las ventanas. El lugar de trabajo se encuentra a minuto y medio del hogar.

ASÍ LLEGÓ A LÍbANO

Daniela, nieta de Yapur Dahda, viajó a Líbano acompañada de su hermana y una tía.

Hace dos años y conoció a su ahora esposo, y un mes después él fue a visitarla a México para proponerle matrimonio.

Dijo que conoce la cultura, la música, la gastronomía y las familias, pero se conoce más ya viviendo ahí, aunque la sangre y la ascendencia de ella están presentes.

ESTALLA EL CONTEXTO

Explica que tres meses después de que se casó, se vino una serie de problemas políticos; además, una pequeña revolución en octubre, a 3 días de que se casó; problemas económicos muy fuertes, la economía se paralizó y los empresarios sufrieron mucho por las condiciones económicas.

Posteriormente, la economía volvió a funcionar, pero en enero de 2020, los bancos dejaron de expedir dólares, y dejó de haber un fuerte circulante de liras, poco a poco mejoró la economía, y nuevamente se paralizó con la pandemia de coronavirus COVID-19.

En el caso del Líbano, la cuarentena funcionó como un toque de queda. Daniela celebró que los soldados hagan un excelente trabajo porque sí cuidan a los ciudadanos, siguen las reglas, son honestos y a partir de sus medidas restrictivas disminuyó el índice de infectados diarios.

A partir de junio y con cifras de disminución de contagios, pudieron regresar a cierta normalidad en junio, pero las condiciones se complicaron con la inflación causada por el dólar y la falta de circulante en los bancos.

El precio del dólar pasó de 1 mil 500 liras a 8 mil liras nada más en 2020, y el grado de afectación a la economía ha provocado que el dólar no baje ni siquiera a valores de 6 mil.