SANTIAGO DE COMPOSTELA, España.- Peregrinar ha sido durante siglos una fuente de renovación para aquellos dispuestos a dejar sus vidas en pausa y pasar días, semanas o incluso meses cruzando España a través del Camino de Santiago, una ruta que lleva a quienes la completan al lugar donde se supone que está enterrado el apóstol Santiago.
Pero tras un año sin poder recorrerlo por las restricciones de viaje relacionadas con la pandemia, aquellos que buscan curar las heridas causadas por el coronavirus vuelven a ceñirse las mochilas y a seguir los senderos marcados con el característico emblema de la concha hasta la catedral de la ciudad de Santiago de Compostela.
Algunos de los que emprenden el camino son como Laura Ferrón, cuyo matrimonio terminó durante el confinamiento decretado en España para combatir el virus y teme perder su empleo porque el banco en el que trabaja planea despidos masivos. Junto a dos amigas de toda la vida, volaron desde sus casas en Ceuta, un enclave español en el norte de África, para pasar una semana recorriendo los 100 últimos kilómetros (62 millas) de la ruta principal.