Río Rancho, Nuevo México.- Por años, Orlando Márquez y su familia hicieron el peregrinaje al Santuario de Chimayó, un sitio sagrado en el norte de Nuevo México conocido como el “Lourdes de América”. Unas arenas de su “pocito” tienen propiedades curativas que combaten incluso el cáncer, según los creyentes.
Este agente de bienes raíces, de Albuquerque, quería pedirle a Dios que los protegiese del coronavirus. También pensaba llevarse un poco de arena curativa, por las dudas.
Pero Chimayó es uno de los sitios católicos de la era hispana que están limitando su acceso o cerrando directamente debido al coronavirus, privando a los peregrinos de la oportunidad de ofrecer plegarias que para muchos son su última esperanza. Desde una catedral de Denver donde se encuentran los huesos de la primera esclava negra hasta el sitio donde se celebró por primera vez el Día de Acción de Gracias en San Agustín, Florida, las diócesis católicas están desalentando las concentraciones de personas y suspendiendo ceremonias tradicionales para evitar la propagación del virus.
Las misas han sido suspendidas y es previsible que tampoco se lleven a cabo las ceremonias de la Semana Santa.
Las suspensiones se producen en momentos en que los católicos buscan protección divina ante la pandemia.