Hillsborough, Cal.- Enormes dinosaurios erguidos junto a fantasiosos hongos en el inclinado patio trasero. Un Pedro Picapiedra de tamaño real recibe a las visitas en la puerta principal. Y junto a la cochera y sobre el césped, está un enorme letrero naranja, púrpura y rojo que dice “Yaba daba dú”.
La batalla más reciente en la guerra entre las reglas del gobierno y los derechos de propiedad se desenvuelve en un lujoso suburbio en San Francisco, en donde una magnate jubilada de la industria editorial instaló un elaborado homenaje a la familia Picapiedra. La llamativa y protuberante casa está rodeada de esculturas de la Edad de la Piedra inspiradas en la caricatura de la década de 1960, junto con alienígenas y otras rarezas propias del lugar.
La controversia ha provocado que la prensa internacional cubra el hecho y miles de personas han firmado una petición en internet para preservar la llamativa propiedad que es visible desde una carretera cercana.
La casa de 254 metros cuadrados en sí no está en riesgo, pero el pueblo de Hillsborough dice que la propiedad de la multimillonaria Florence Fang es una molestia pública y una monstruosidad.
El mes pasado, las autoridades presentaron una demanda en una corte estatal para obligarla a quitar las esculturas que instaló sin permiso en su jardín.
La abogada de la mujer de 84 años Angela Aliot dijo que las autoridades esnobs quieren quitarle el derecho constitucional a Fang de disfrutar su jardín y promete que luchará enérgicamente.
“La señora Fang ha hecho sonreír a la gente, les ha dado alegría. ¿Qué no gusta de Dino, que se comporta como un perro?”, dijo.