SANTIAGO.- Lucrecia e Ita son chilenas, pero su origen es una sofisticada mezcla de los populares asnos con reminiscencias de la majestuosidad de las cebras africanas y se remite a miles de kilómetros de Chile, a las tierras cálidas de Somalia.
Las dos nuevas integrantes del Buin Zoo de Santiago fueron presentadas al público e introducidas en sociedad el viernes, con mucha alegría, porque pertenecen a una especie de la se estima que apenas quedan 200 ejemplares en todo el mundo: los Asnos Salvajes de Somalia.
Lucrecia e Ita juegan en frente de las cámaras, indiferentes a la fascinación que genera esa mezcla de cotidianidad que transmite su aspecto, similar al un burro silvestre, con los trazos elegantes de las patas blancas y rayadas de una cebra. Su peculiar belleza ha sido retratada en múltiples ocasiones por los pueblos antiguos del norte de África, en pinturas en cuevas prehistóricas, y validada por los sultanes somalíes, que llegaron a ordenar que se le cortara la mano a los hombres que trataran de matar a los asnos salvajes.
Las dos nuevas crías son resultado de un exitoso Programa Europeo de Especies en Peligro de Extinción (EEP).