Nairobi, Kenia.- En un gran logro para uno de los últimos países en aceptar las vacunas contra el covid-19, la presidenta de Tanzania arrancó la campaña el miércoles vacunándose en público y exhortando a toda la población a hacer lo mismo. Pero de inmediato encaró resistencia en una de las naciones más pobladas de África.
Bajo el gobierno anterior de John Magufuli, Tanzania causó alarma en todo el mundo porque Magufuli negaba la existencia de la pandemia e insistía en que en todo caso la mejor manera de combatirla era rezando. Pero en marzo Magufuli falleció y el gobierno pasó a manos de su vicepresidenta, Samia Suluhu Hassan, quien desde entonces cambió las políticas en torno al covid-19.
Hassan, a quien le administraron la vacuna de Johnson & Johnson, expresó confianza en la seguridad de las vacunas y dijo que el país de más de 58 millones de habitantes intentará obtener más.
Ahora el desafío del gobierno de Tanzania es revertir el escepticismo sembrado por el gobierno previo sobre la enfermedad.
“¿Por qué no consideramos nuestros remedios tradicionales? ¿Por qué tenemos que usar medicamentos extranjeros? ¿Hay algo oculto aquí?”, preguntó un residente de la capital comercial Dar es Salaam, Kelvin Mmari.