Seúl, Corea del Sur.- El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, pronunció este jueves un desafiante discurso en el que justificó su decisión de decretar la ley marcial para “salvar” la democracia en su país, postura que ha llevado a la dirección de su partido a abandonarlo a su suerte en la votación para destituirlo el sábado.
Sabedor ya de lo que Yoon iba a decir en su alocución, el líder del gobernante y conservador Partido del Poder Popular (PPP), Han Dong-hoon, expresó minutos antes de la intervención televisada del presidente su apoyo para la moción parlamentaria que busca inhabilitarlo el 14 de diciembre.
Yoon, que solo había aparecido públicamente dos veces desde que decretó la ley marcial (la segunda lo hizo para disculparse por los “inconvenientes causados a la población”, pero no por declarar el estado de excepción en sí), defendió que la medida buscaba proteger la “democracia liberal de la dictadura parlamentaria” de la oposición, que tiene mayoría en el hemiciclo.
En todo desafiante, aseguró que no está “obsesionado” con cumplir íntegramente su mandato y que encara “con confianza” investigaciones criminales e intentos de destituirlo.