Proeza astronómica

Científicos del EHT revelaron la primera imagen lograda de un agujero negro

Bruselas, Bélgica.- Los científicos responsables del Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT) presentaron este miércoles la primera imagen de un agujero negro, uno de los grandes misterios del universo.

“Es un enorme logro para la humanidad, una fotografía que imaginó un hombre solo hace un siglo, en 1915: Albert Einstein”, resumió al desvelar la fotografía el comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas, quien aseguró que la ciencia distinguirá entre “el tiempo antes y después de la imagen”.

La histórica fotografía, obtenida a partir de una red de ocho observatorios situados en distintos puntos del mundo, consiste en un anillo con una mitad más luminosa que la otra, que corresponde al agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, a 53,3 millones de años luz de la Tierra.

“Hemos transformado un concepto matemático, algo que se explica con fórmulas en una pizarra, en un objeto físico que se puede observar”, explicó el italiano Luciano Rezolla, profesor de Astrofísica de la Universidad Goethe de Fráncfort y parte del equipo científico responsable del hallazgo.

La imagen se “construyó como un puzzle” a partir de diferentes fotografías tomadas en cuatro días distintos por la red de telescopios funcionando como un único radiotelescopio, comentó la investigadora polaca Monika Moscibrodzka,

“Nada del interior puede vivir y ser transmitido al exterior (...). No puedes ver un agujero negro, pero puedes ver su sombra, que se produce cuando la luz desaparece tras el horizonte de sucesos (del agujero)”, explicó el presidente del consejo del Telescopio del Horizonte de Sucesos, Heino Flacke.

Los agujeros negros, imaginados a inicios del siglo XX por el físico Albert Einstein y teorizados por su colega Stephen Hawking en los años setenta a partir de la radiación que emiten, son una masiva concentración de materia comprimida en un área pequeña que genera un campo gravitatorio que engulle todo lo que le rodea, incluida la luz.

Ese misterioso fenómeno astrofísico supone la última fase en la evolución de un tipo de enormes estrellas que son al menos 10 veces más grandes que el Sol. Cuando una “gigante roja” se acerca a la muerte, se repliega sobre sí misma y concentra su masa en una superficie muy pequeña, que se conoce como “enana blanca”.

Si este proceso de gravedad extrema continúa, se transforma en un agujero negro, delimitado por lo que se conoce como “horizonte de sucesos”, que es el punto de no retorno a partir del cual nada que sobrepase esa frontera puede escapar de su atracción del hoyo, y en cuyos aledaños giran aglomeraciones de gas a aproximadamente en una órbita circular.

De acuerdo con un mito vigente, una persona que cayera en un agujero negro resultaría destrozada, pero Loeb y el astrónomo John Kormendy dijeron que el de la imagen es tan grande que uno podría caer en él sin ser despedazado, pero jamás regresaría.

Los agujeros negros son “como las paredes de una prisión. Una vez que lo cruzas, nunca podrás salir y nunca serás capaz de comunicarte”, dijo el astrónomo Ari Loeb, director de la Iniciativa Agujero Negro en Harvard.

La primera imagen es de un agujero negro en una galaxia llamada M87 situada a 53 millones de años luz de la Tierra. Un año luz equivale a 9,5 billones de kilómetros. La masa de este agujero negro es la de nuestro sol multiplicado por 6.000 millones.