Donald Trump propone cambiar nombre de Nuevo México a "Nueva América".
En una ráfaga de mensajes publicados en su red social Truth Social, el presidente difundió mapas de Estados Unidos modificados con el nombre "Nueva América" (como Estados Unidos se llama a sí mismo, NDR), lo que desató burlas en las redes sociales y la indignación de las autoridades del estado.
Gobernadora de Nuevo México rechaza propuesta de Trump
"Nuestro nombre no se toca", lanzó la gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, quien acusó a Trump de intentar distraer a la opinión pública y abrir un nuevo frente de ataque que pueda explotar durante la convención republicana de cara a las elecciones de medio mandato, que se celebrará en Dallas.
El presidente se prepara para el evento del miércoles y jueves en Texas, tras el cual viajará a bordo del nuevo Air Force One con destino a Irlanda para visitar uno de sus campos de golf.
Convención republicana en Dallas y contexto político
En Dallas, Trump será el protagonista indiscutido, al punto de que algunos republicanos ya rebautizaron el encuentro como "Trumpapalooza", en alusión al popular festival Lollapalooza que se celebra cada año.
Son muchos los temores sobre cómo será la convención y, sobre todo, sobre su utilidad. El encuentro coincide con el inicio de la temporada de la NFL y con la semana del 25.§ aniversario de los atentados del 11 de septiembre, lo que hace prever que podría no recibir una cobertura mediática suficiente para justificar el gasto realizado por el partido para organizarlo.
A esto se suma la ausencia de numerosos candidatos republicanos a las elecciones de mitad de mandato. Ante el bajo nivel de aprobación del presidente y su imprevisibilidad, muchos aspirantes al Congreso rechazaron la invitación y prefirieron mantenerse en contacto con sus electores.
Las preocupaciones del partido, sin embargo, no parecen afectar a Trump, convencido de que su presencia durante la campaña electoral es fundamental porque, como explicó varias veces, cuando su nombre aparece en la boleta, los republicanos ganan, mientras que cuando no aparece, la gente no sale a votar.
El presidente también considera que las encuestas que muestran una caída de su popularidad son "falsas" y, a través de su aliado al frente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), lanzó una ofensiva contra las cadenas que las publican.
Brendan Carr amenazó con tomar medidas contra las emisoras, aunque no especificó de qué tipo y, sobre todo, no definió con precisión qué considera una encuesta falsa la administración.
Históricamente, el partido del presidente en ejercicio sufre derrotas en las elecciones de medio mandato, por lo que una derrota de los conservadores en noviembre, que marchan muy rezagados en las encuestas, no tendría nada de extraordinario.
Pero Trump quiere ganar y evitar convertirse en un presidente debilitado durante los dos años siguientes. Con las manos atadas por un Congreso demócrata, su agenda se vería afectada y aumentaría aún más el enfrentamiento entre el presidente y la oposición.
Una de esas batallas pasa también por Nuevo México, un estado que desde 2008 vota por los demócratas y "donde se produjeron fraudes electorales", denunció Trump sin presentar pruebas.
El presidente planteó entonces que quizá el nombre podría cambiar a "Nueva América", eliminando la referencia a "México", que recuerda al país vecino con el que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Trump, no mantiene buenas relaciones.
Su propuesta, sin embargo, desató una fuerte polémica. Las autoridades locales rechazaron de plano la iniciativa y recordaron que el nombre "Nuevo México" está establecido en el artículo 1 de la Constitución estatal y, por lo tanto, solo puede modificarse si la iniciativa parte del propio estado.