El líder independentista fue detenido por la mañana, poco después de entrar en territorio alemán por Dinamarca, e ingresó tras un breve paso por una comisaría local en la cárcel de Neumünster, en el estado federado de Schleswig Holstein y a unos 40 kilómetros de su capital, Kiel.
Ahí se decidirá asimismo si pasa de arrestado a detenido, en ese caso en una prisión a la espera de que se decida sobre la petición de extradición de la Justicia española, una decisión que es competencia exclusiva de la Fiscalía General de Schleswig, según un comunicado emitido por ese estamento judicial.
El plazo máximo para decidir y eventualmente ejecutar su entrega a España es de sesenta días a partir del día de la detención, independientemente de los recursos que puedan presentarse contra ésta, precisaron a Efe fuentes del ministerio de Justicia.
Los acuerdos de extradición entre ambos países son más cortos que entre otros estados miembros de la UE, fruto de las estrechas relaciones entre dos países que se reconocen como fuertes aliados.
Al margen de esa estrecha cooperación en el ámbito jurídico, el Gobierno de Angela Merkel ha respaldado reiteradamente la posición del de Mariano Rajoy respecto al soberanismo catalán y, no reconoció la declaración unilateral de independencia impulsada aún con Puigdemont en la presidencia de la Generalitat (gobierno) catalana.
De acuerdo con el sistema federal alemán, la decisión sobre la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE, euroorden) compete exclusivamente a la Justicia del estado federado en que fue detenido y no a la Fiscalía federal, con sede en Karlsruhe (suroeste).