Redacción Internacional.- Decenas de miles de manifestantes salieron este sábado a las calles de distintas ciudades europeas para exigir a Rusia que dé marcha atrás a la invasión militar de Ucrania, y ponga fin a la guerra.
Una de las protestas más multitudinarias fue la que se celebró en Zagreb, capital de Croacia -país miembro de la UE y de la OTAN- y en la que participó el embajador del país invadido, Vasilj Kirilic, quien destacó, dirigiéndose a los manifestantes con un discurso por el que fue ovacionado, que “esto no es guerra, es genocidio”.
Organizada por Comité Helsinki Croata (HHO) de derechos humanos, la convocatoria se convirtió en un acto de solidaridad con el pueblo ucraniano y de protesta por la invasión, en el que los asistentes exhibieron banderas ucranianas y pancartas con lemas contra la guerra y de apoyo a Ucrania, como “Putin asesino”, “Parad la agresión rusa” o “Ayudad a Ucrania”.
En Roma se movilizaron decenas de miles de personas, convocadas por la Red Italiana para la Paz y el Desarme, en una marcha nacional que llenó el centro de la capital de banderas con los colores del arco iris para pedir el final de la guerra y el diálogo como único medio para lograrlo.
Unos 20.000 manifestantes, según la policía, y 50.000, según los organizadores, se congregaron en la Plaza de San Giovanni, escenario emblemático de las protestas en Roma, después de que la marcha, encabezada por una gran bandera multicolor, recorriese varios kilómetros por el centro romano con el lema “Parad la guerra. Por una Europa de la paz”.
En Zúrich, principal ciudad de la Confederación Helvética, se manifestaron más de 40.000 personas, además de otras tantas que salieron a las calles de Berna, Ginebra y San Galo, principalmente.
En Londres, cientos de personas se congregaron en la céntrica plaza de Trafalgar para protestar por la invasión rusa de Ucrania y exigir el fin de la guerra, muchas de ellas de origen ucraniano residentes en el Reino Unido, que durante la protesta entonaron el himno nacional de su país y corearon lemas como: “Detened a Putin, detened la guerra”.
Otro acto de gran simbolismo contra la guerra fue protagonizado en la capital francesa por la diseñadora ucraniana Lili Litkovskaya, quien se instaló en el salón de moda de París Tranoi con una bandera azul y amarilla como reclamo para que otros diseñadores se movilicen en redes sociales y en las manifestaciones a favor de su país, asediado por Rusia.