"La fuerza impulsora de la cooperación económica" entre Pekín y Moscú es "el sector energético", destacó el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, al anunciar que Putin y Xi discutirán "en detalle" el proyecto Power of Siberia 2.
Se trata de un gasoducto que deberá conectar los yacimientos de Siberia occidental con el norte de China, garantizando a Pekín el suministro de 50 mil millones de metros cúbicos de gas al año. Esta infraestructura se sumaría al Power of Siberia 1, operativo desde 2019 y capaz de transportar hasta 38 mil millones de metros cúbicos.
Estas obras son casi un monumento al cambio de estrategia rusa y a las nuevas rutas orientales de exportación de energía, después de las sanciones europeas impuestas a Moscú tras el ataque a Ucrania en 2022.
No solo eso. Rusia, subrayó Ushakov, "sigue manteniendo su papel de proveedor confiable" de petróleo para China, incluso en medio de la tormenta que afecta a los mercados a partir del ataque israelí-estadounidense contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, en un intento por "estabilizar el mercado", el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que EE. UU. decidió extender por otros 30 días la suspensión de sanciones sobre el crudo ruso, permitiendo la entrega del petróleo ya cargado en buques tanque y bloqueado en el mar.
La caída de los precios del petróleo el año pasado, antes del aumento provocado por el conflicto en el golfo Pérsico, y la fuerte disminución de las ventas de automóviles chinos en Rusia llevaron a una contracción del 6,9 % en el intercambio comercial durante 2025, que descendió a 228 mil millones de dólares, según las aduanas chinas.
Aun así, se trata de la primera caída registrada en cinco años, después de los niveles récord de 2024, y el comercio sigue siendo el pilar central de las relaciones bilaterales.
Sin embargo, en la cumbre del miércoles no podrán ignorarse los actuales desafíos internacionales. Difícilmente Putin renuncie a hacer oír la voz de Rusia sobre las grandes crisis globales, buscando el respaldo chino.
Putin y Xi probablemente también discutirán el conflicto en Ucrania, respecto del cual Pekín siempre ha pedido negociaciones para alcanzar la paz, presentándose como neutral y evitando condenar abiertamente a Moscú por el ataque de 2022.
El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, subrayó que actualmente "el proceso de paz está en pausa", aunque Rusia espera que Estados Unidos "continúe sus esfuerzos de mediación", interrumpidos debido a la intervención de Washington en Medio Oriente.