Bunia, RDC.- Varias personas incendiaron el jueves un centro de tratamiento del ébola en una localidad en el centro del brote en el este de la República Democrática del Congo porque no se les permitió recuperar el cuerpo de un lugareño, dijeron un testigo y un mando policial, mientras el miedo y la ira crecen ante una crisis sanitaria que los médicos batallan por contener.
El ataque incendiario en Rwampara refleja los desafíos que enfrentan los trabajadores sanitarios para frenar un raro virus del ébola mediante medidas estrictas que podrían chocar con las costumbres locales, como los ritos funerarios. La enfermedad se ha propagado durante semanas en una región con pocos servicios de salud y donde muchas personas se desplazan para escapar de los conflictos armados.
El centro médico de Rwampara fue incendiado por jóvenes locales que se enfadaron mientras intentaban recuperar el cuerpo de un amigo que, al parecer, había muerto de ébola, según un testigo que habló por teléfono con The Associated Press.
Un periodista de la AP vio a personas irrumpir en el centro y prender fuego a objetos en su interior, así como a lo que parecía ser el cuerpo de al menos una presunta víctima de ébola que estaba siendo almacenado en el sitio. Los trabajadores humanitarios huyeron del centro de tratamiento en vehículos.
“Su familia, amigos y otros jóvenes querían llevar su cuerpo a casa para un funeral, aunque las instrucciones de las autoridades durante este brote del virus del ébola son claras”, dijo el subcomisario senior Jean Claude Mukendi, jefe del departamento de seguridad pública de la provincia de Ituri. “Todos los cuerpos deben ser enterrados según las normas”.
Se han producido 160 muertes sospechosas y 671 casos sospechosos en las dos provincias del Congo, dijeron las autoridades congoleñas el jueves. A principios de la semana, la ONU informó que había dos casos, entre ellos una muerte, en la vecina Uganda.
El riesgo de que el brote se extienda a nivel global es bajo, según ha dicho la OMS, pero es alto a nivel regional, y la provincia de Iturí, que colinda con Uganda y Sudán del Sur, está en el centro del brote.
La detección temprana del virus es clave para salvar vidas, pero la ya débil infraestructura sanitaria y la capacidad de vigilancia de la región se han debilitado aún más por los recortes de ayuda internacional, según expertos. Hay más de 920.000 personas desplazadas internamente en la provincia de Ituri, según la ONU.