Rechaza ONG venezolana premio en Argentina por censura

La organización no gubernamental venezolana Provea rechazó un premio de derechos humanos en Argentina al denunciar que el gobierno censuró la lectura de un documento crítico contra ambos países.

La cancillería argentina anunció la entrega del Premio Emilio Mignone de Derechos Humanos al Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), una organización enfocada en derechos económicos, sociales y culturales.

En un breve comunicado, las autoridades explicaron que el canciller argentino Jorge Faurie y el secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj encabezaron la ceremonia de premiación.

“Este es un reconocimiento que nuestro país otorga desde 2007 a instituciones y/o personas extranjeras residentes en el exterior que se destaquen o se hayan destacado en la promoción y protección de los Derechos Humanos en sus respectivos países”, señaló el escrito.

Sin embargo, Provea explicó en otro comunicado que tuvo que rechazar un galardón que significaba la oportunidad “de continuar informando a la comunidad regional sobre la situación de ausencia de democracia y grave crisis humanitaria padecida por nuestro país”.

Explicó que Provea postuló a Raúl Cubas, un activista argentino-venezolano, co-fundador de la ONG premiada y víctima de la dictadura argentina, para que los acompañara a la premiación en Buenos Aires.

Como Cubas no pudo viajar, escribió un texto crítico sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela y en Argentina y que iba a ser leído en la ceremonia.

Provea denunció que “la cancillería Argentina condicionó la participación de Provea en la ceremonia de premiación a no leer las palabras de Raúl Cubas, debido al tipo de descripción que hacía sobre la situación actual de los derechos humanos en el país del cual es ciudadano”.

Advirtió que “mal puede una organización defensora de derechos humanos, entre ellos la libertad de expresión, avalar una solicitud de esta naturaleza. Por dicha razón Provea informó a los funcionarios de la cancillería que en tales circunstancias declinaba aceptar el premio Emilio Mignone”.

La organización lamentó “las oportunidades perdidas para relatar los padecimientos actuales de los venezolanos, especialmente de los sectores más vulnerables” y aclaró que “en sus 30 años de existencia ha demostrado que la única obediencia a la que está dispuesta a someterse es a la de los principios y valores en derechos humanos”.