Londres, Ing.- El Reino Unido se adentra en el mundo de aduanas y fronteras que le espera tras su salida de la UE, aunque la inactividad propia de Año Nuevo y las precauciones de empresas y viajeros hicieron que el tránsito discurriese hoy en un plácido sopor.
La española María Soneira no quería sustos. Vive desde hace ocho años en Southampton (sur de Inglaterra) y hoy regresaba allí con su novio tras pasar unos días de vacaciones en Lisboa, con el temor a que la falta de cualquier papel le impidiese llegar a casa.
“No estábamos seguros de cómo pruebas que tienes derecho a vivir aquí a partir del 1, porque no lo dejaron muy claro”, dijo a Efe nada más poner pie en el aeropuerto londinense de Heathrow, solo unas horas después de que se materializase el Brexit. Ante la duda, mejor armarse con un taco de papeles bajo el brazo.
La plétora de papeleo y trámites burocráticos que le espera a los transportistas en la nueva era pos-Brexit no afectó en su primer día al tránsito por Dover, principal puerto de entrada y salida de mercancías entre el continente y el Reino Unido.
Mientras, los primeros ferris procedentes del Reino Unido arribaron a Irlanda sin excesivos sobresaltos, salvo en algunos casos en que la autoridad portuaria obligó a embarcaciones a dar la vuelta por no disponer de la documentación requerida.