AMÁN (EFE).- El rey de Jordania, Abdalá II, aprobó este jueves un decreto real para "restringir los contactos, la residencia y los movimientos" de su hermanastro, el príncipe Hamzah bin Husein, ex heredero a la Corona, que fue acusado el año pasado de orquestar un presunto caso de sedición que agitó el país árabe.
En un comunicado, la Corte Real dijo que aprobó esta medida debido al comportamiento de su hermanastro, al que describió como "irresponsable y que podría causar inestabilidad en el país", a pesar de que el exheredero a la corona ya renunció a su título de príncipe y pidió disculpas públicamente tras ser acusado.
Abdalá II dijo que pospuso esta medida para dar "otra oportunidad" a Hamzah, pero finalmente la aplicó porque el expríncipe "sigue negando todos los hechos y evidencias", está "manipulando" la realidad y "viviendo en una ilusión", según la nota.
"Llegué a la conclusión de que él nunca va a cambiar, y mi convicción se afianzó con cada hecho y cada palabra", dijo el monarca, que acusó a Hamzah de "verse a sí mismo como el responsable del legado hachemita", en relación a la familia real de Jordania.
En el comunicado, Abdalá II afirmó que intentó "pasar página" tras el caso de sedición y que incluso dio la oportunidad a su hermanastro de que "reconociera su error y volviera a ser un miembro activo de la familia real hachemita".
"Pero después de un año y medio, en el que ya agotó todas sus oportunidades, llegué a la decepcionante conclusión de que nunca va a cambiar lo que es", según la nota.
Asimismo, también acusó al expríncipe de "apartarse de su familia desde hace muchos años", por lo que "todas sus acciones mostraron que está optando por un comportamiento negativo muy claro contro todos los miembros de la familia, y estuvo rodeado de personas que solían promover la oposición".
A principios de abril de 2021, las autoridades jordanas acusaron a Hamzah de haber tenido "contacto con partes externas" y haber realizado "movimientos y actividades" con el fin de "desestabilizar la seguridad" de Jordania, por lo que fue puesto bajo arresto domiciliario.
El Tribunal de Seguridad del Estado condenó a dos miembros de la corte real a 15 años de cárcel después de encontrarlos culpables de "incitación contra el rey, llevar pensamientos hostiles contra el Estado y buscar sembrar anarquía y sedición en el país", pero Hamzah no fue imputado y, posteriormente, juró lealtad al rey.