DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Lleva casi 50 años en el exilio. Su padre, el sha de Irán, era tan ampliamente odiado que millones de personas salieron a las calles en 1979 y lo obligaron a abandonar el poder. No obstante, Reza Pahlavi, el príncipe heredero de Irán, intenta posicionarse como una figura clave en el futuro de su país.
Pahlavi logró convocar a los manifestantes a las calles el jueves por la noche, en una escalada masiva de las protestas que se extienden por Irán. Inicialmente desatadas por la crisis económica de la República Islámica de Irán, los reclamos se han convertido en un desafío serio para la teocracia del país, golpeada por años de protestas a nivel nacional y una guerra de 12 días que inició Israel en junio, en la que Estados Unidos bombardeó plantas de enriquecimiento nuclear.
Lo que se desconoce es cuánto apoyo tiene realmente en su país Pahlavi, de 65 años, quien vive exiliado en Estados Unidos. ¿Desean los manifestantes el regreso del Trono del Pavo Real, como se conocía al reinado de su padre? ¿O simplemente buscan algo que no sea la teocracia chií de Irán?
Pahlavi hizo un llamado retransmitido en farsi por canales de noticias por satélite y sitios web internacionales para que los iraníes volvieran a las calles el viernes por la noche, lo cual hicieron. Ha convocado nuevas manifestaciones este fin de semana.
"Durante la última década, el movimiento de protesta y la comunidad disidente de Irán han adoptado un tono y un tenor cada vez más nacionalista", dijo Behnam Ben Taleblu, experto en Irán de la Foundation for Defense of Democracies (Fundación para la Defensa de las Democracias), un grupo de expertos con sede en Washington enfocado en investigaciones sobre seguridad nacional y política exterior estadounidenses, el cual enfrenta sanciones de Teherán.
"Cuanto más ha fracasado la República Islámica, más ha envalentonado a su antítesis", agregó Taleblu. "El éxito del príncipe heredero y su equipo ha residido en establecer un contraste marcado entre la normalidad de lo que fue y la promesa de lo que podría ser, frente a la pesadilla y el predicamento actual, que es la realidad de tantos iraníes".
El perfil de Pahlavi resurgió durante el primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump. Aun así, Trump y otros mandatarios mundiales se han mostrado reticentes a apoyarlo, dadas las numerosas historias de advertencias en Oriente Medio y otros lugares sobre gobiernos occidentales que depositan su confianza en exiliados que llevan mucho tiempo distanciados de sus países de origen.
Los medios estatales iraníes, que durante años se burlaron de Pahlavi por estar desconectado de la realidad y ser corrupto, culparon a "elementos terroristas monárquicos" por las protestas del jueves por la noche, durante las cuales vehículos fueron incendiados y puestos de policía, atacados.
Nacido en medio del lujo
Nacido el 31 de octubre de 1960, Pahlavi vivió en un mundo de lujo como príncipe heredero del sha Mohammad Reza Pahlavi.
Mohammad Reza heredó el trono de su padre, un oficial del ejército que tomó el poder con el apoyo de los británicos.
El reinado de Mohammed Reza se consolidó con un golpe de Estado respaldado por la CIA en 1953 y cooperó estrechamente con los estadounidenses, quienes vendieron al gobernante autócrata miles de millones de dólares en armas y espiaron a la Unión Soviética desde Irán.
El joven Pahlavi estudió en la escuela Reza Pahlavi, epónima del sha, establecida dentro del Palacio Niavaran, en el norte de Teherán. Un biógrafo de su padre señaló que el príncipe heredero tocó música rock en el palacio durante una visita de Nochevieja a Teherán del entonces presidente estadounidense Jimmy Carter.
Pero la caída del Trono del Pavo Real se avecinaba.
Si bien logró sortear con éxito el aumento de los precios del petróleo en la década de 1970, la profunda desigualdad económica se apoderó del gobierno del sha, y su temida agencia de inteligencia —la SAVAK— se hizo famosa por torturar a disidentes.
Millones de personas en todo el país participaron en protestas contra el sha, las cuales unieron a izquierdistas laicos, sindicatos, profesionales, estudiantes y clérigos musulmanes. A medida que la crisis alcanzaba su punto álgido, el sha se encontró condenado al fracaso por su incapacidad para actuar y sus malas decisiones, al mismo tiempo que luchaba en secreto contra un cáncer terminal.
En 1978, Reza, el príncipe heredero, abandonó su país natal para estudiar el oficio de piloto en una base aérea estadounidense en Texas. Un año después, su padre huyó de Irán durante el inicio de lo que se conocería como la Revolución Islámica. Los clérigos chiíes expulsaron a otras facciones antimonárquicas y establecieron un nuevo gobierno teocrático que ejecutó a miles de personas tras la Revolución, y que, hasta este día, aún es uno de los que más ejecuciones realiza.
Tras la muerte de su padre, una corte real en el exilio anunció que Reza Pahlavi asumió el cargo de sha el 31 de octubre de 1980, día que cumplió 20 años.
"Puedo entender y me solidarizo con sus sufrimientos y su tormento interior", dijo Pahlavi al dirigirse a los iraníes en un discurso pronunciado en aquel momento. "Derramé las lágrimas que ustedes deben ocultar. No obstante, estoy seguro, hay luz tras la oscuridad. En lo más profundo de sus corazones, pueden confiar en que esta pesadilla, como otras en nuestra historia, pasará".
Años en el exilio
Pero lo que siguió han sido casi cinco décadas de exilio.
Pahlavi intentó ganar influencia en el extranjero. En 1986, el periódico The Washington Post informó que la CIA proporcionó a los aliados del príncipe "un transmisor de televisión miniaturizado para una transmisión clandestina de 11 minutos" a Irán realizada por Pahlavi, la cual pirateó la señal de dos estaciones en la República Islámica.
"Regresaré y juntos allanaremos el camino hacia la felicidad y la prosperidad de la nación a través de la libertad", declaró Pahlavi en la transmisión.
Eso no sucedió.
Pahlavi vivió la mayor parte del tiempo en Estados Unidos, en Los Ángeles y Washington D. C., y que su madre, la emperatriz Farah Pahlavi, residió en París.
Círculos en el exilio de monárquicos iraníes acérrimos sueñan desde hace mucho tiempo con el regreso de la dinastía Pahlavi al poder. Sin embargo, Pahlavi no ha logrado ganar un mayor atractivo por varios factores: los amargos recuerdos del gobierno de su padre; la percepción de que él y su familia están desconectados de su patria; y la represión dentro de Irán, que busca silenciar cualquier sentimiento de oposición.
Al mismo tiempo, las generaciones más jóvenes en Irán, nacidas décadas después del fin del gobierno del sha, han crecido bajo una experiencia diferente: las restricciones sociales y una represión brutal por parte de la República Islámica, y la agitación económica debida a las sanciones internacionales, la corrupción y la mala gestión.
Pahlavi ha buscado hacerse oír a través de videos en redes sociales, y canales de noticias en farsi como Iran International han destacado sus llamados a las protestas. El canal también emitió códigos QR que conducían a información para los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes que deseen cooperar con él.
Mahmood Enayat, gerente general de la empresa Volant Media, propietaria de Iran International, dijo que el canal difundió el anuncio de Pahlavi y otros "de manera gratuita por el bien público" como "parte de nuestra misión de apoyar a la sociedad civil iraní".
En entrevistas de los últimos años, Pahlavi ha planteado la idea de una monarquía constitucional, quizá con un gobernante electo en lugar de uno hereditario. Pero también ha dicho que la decisión debe estar en manos de los iraníes.
"Este régimen es simplemente irreformable porque su naturaleza, su ADN, es tal que no puede", expuso Pahlavi a The Associated Press en 2017. "La gente ha renunciado a la idea de la reforma y cree que tiene que haber un cambio fundamental. Ahora bien, la gran pregunta es cómo se puede producir este cambio".
También ha enfrentado críticas por su apoyo hacia y desde Israel —especialmente tras la guerra de junio. Pahlavi viajó a Israel en 2023 y se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien desde hace años mantiene una postura de línea dura respecto a Irán y cuyas críticas al acuerdo nuclear iraní de 2015 impulsaron la decisión de Trump de retirar a Estados Unidos de dicho trato. Netanyahu también supervisó la guerra de 12 días contra la República Islámica iraní.
"Mi objetivo ahora mismo es liberar a Irán, y encontraré todos los medios posibles —sin comprometer los intereses nacionales ni la independencia— con cualquiera que esté dispuesto a tendernos la mano, ya sean Estados Unidos, los saudíes, los israelíes o quien sea", dijo en 2017.
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ARCHIVO - Reza Pahlavi, hijo del derrocado sha de Irán Mohammad Reza Pahlavi, habla durante una conferencia de prensa el 23 de junio de 2025 en París. (Foto AP/Thomas Padilla, archivo)
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Jan 10, 2026 8:26 AM
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AP
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