VILNA, Lituania, octubre 13 (EL UNIVERSAL).- Con apenas 2.9 millones de habitantes, Lituania ha conseguido algo que muchos países con mercados más grandes buscan: construir seis empresas tecnológicas valuadas en más de mil millones de dólares. Su experiencia ofrece lecciones para México, que cuenta con más emprendedores y un mercado considerablemente mayor, pero enfrenta el reto de convertir ese potencial en más compañías capaces de competir globalmente.
Ecosistema tecnológico lituano: factores clave para el éxito
La clave, explica Gintare Verbickaite, directora ejecutiva de Unicorns Lithuania, no está en una fórmula única, sino en combinar talento preparado, condiciones favorables para hacer negocios, acceso a financiamiento y una mentalidad que lleva a las empresas a pensar en mercados internacionales desde el principio.
"Lituania es un buen lugar para comenzar y probar ideas. Somos un país pequeño, pero la población tiene conocimientos tecnológicos y está abierta a las soluciones innovadoras. Además, contamos con talento con formación universitaria y experimentado, un buen entorno empresarial y acceso a un mercado enorme como el de la Unión Europea", señala en entrevista.
La comparación con México permite dimensionar el contraste. De acuerdo con las cifras presentadas por Unicorns Lithuania, el país europeo registra aproximadamente 390 startups por cada millón de habitantes, contra 155 en México.
La diferencia también se observa en los unicornios: mientras México tiene 11, Lituania suma seis. En términos per cápita, el país europeo alcanza alrededor de 25 veces más unicornios por millón de habitantes, según los datos de la asociación.
El ecosistema lituano comenzó a tomar forma alrededor de 2010, cuando aparecieron sus primeras startups. El proceso avanzó lentamente, recuerda Verbickaite, porque faltaban capital semilla, casos de éxito y emprendedores que sirvieran de inspiración para nuevas generaciones.
Crecimiento y ejemplos de unicornios tecnológicos en Lituania
El panorama cambió cuando comenzaron a consolidarse empresas capaces de crecer más allá de su mercado de origen. La primera fue Vinted, una plataforma de compraventa de ropa de segunda mano que alcanzó el estatus de unicornio en 2019 y que después amplió su oferta a otras categorías de productos.
A ella se sumaron Nord Security, especializada en ciberseguridad; Baltic Classifieds Group, dedicada a plataformas de anuncios clasificados; Flo Health, enfocada en salud femenina; Cast AI, que desarrolla soluciones para optimizar infraestructura en la nube, y Oxylabs, especializada en datos web.
El valor combinado del ecosistema de startups lituano creció 5.9 veces entre 2020 y 2025, hasta alcanzar 16 mil 400 millones de euros, de acuerdo con los datos presentados por la asociación.
Un rasgo distintivo es que varias de estas compañías crecieron con sus propios ingresos antes de recurrir a grandes rondas de inversión. Es el caso de empresas como Nord Security y Oxylabs, una estrategia conocida como "bootstrapping", que permite financiar el crecimiento con los recursos que genera el propio negocio.
Hostinger, compañía tecnológica con raíces en Lituania dedicada a servicios de alojamiento web y herramientas para crear sitios, también es un ejemplo de una empresa que ha apostado por crecer sin depender inicialmente del capital de riesgo externo. Su trayectoria ilustra cómo un negocio digital puede desarrollar productos para clientes de distintos países desde un mercado pequeño.
El crecimiento de empresas como Hostinger también refleja la importancia de desarrollar productos digitales con alcance internacional. En su exposición, Diana Sesplauke, estratega de producto de la compañía, señaló que las empresas tecnológicas lituanas están incorporando inteligencia artificial tanto para agilizar procesos internos como para mejorar sus productos y generar nuevas oportunidades de negocio.
La tendencia también modifica las habilidades que buscan las empresas: más allá de los conocimientos técnicos, cada vez valoran más la capacidad de utilizar herramientas de IA y trabajar con equipos y mercados internacionales.
Para Verbickaite, los casos de éxito no deben verse como excepciones aisladas, sino como referentes capaces de motivar a más personas a emprender. No obstante, advierte que todavía hace falta ampliar la base de empresas y facilitar su crecimiento.
"Las estadísticas muestran que se necesitan al menos 300 startups para que una llegue a convertirse en unicornio. Si queremos tener más, necesitamos que más personas comiencen, prueben sus ideas y, si fracasan, vuelvan a intentarlo", afirma.
Uno de los pilares del modelo lituano es la educación. El país cuenta con universidades con tradición en ingeniería y ciencias, además de programas que preparan talento para sectores como inteligencia artificial, fotónica y ciencias de la vida.
A esto se suma una población acostumbrada a utilizar otros idiomas, particularmente el inglés, una ventaja para trabajar con equipos internacionales y atender clientes en distintos mercados.
La estrategia también incluye simplificar la creación de empresas. En Lituania es posible constituir una compañía por internet y completar el proceso en un día, según la información presentada por Unicorns Lithuania.
El gobierno ha contribuido mediante incentivos para investigación y desarrollo, así como condiciones fiscales orientadas a favorecer la innovación.
La infraestructura digital también forma parte de esta estrategia. Diana Sesplauke destacó durante su exposición que Lituania cuenta con una base de datos públicos que puede aprovecharse para desarrollar nuevas soluciones tecnológicas. El sistema estatal conecta más de 500 sistemas de información gubernamentales y ofrece más de 13 mil tablas de datos estructurados de acceso público, además de facilitar el uso de conjuntos de datos de alto valor.
La información protegida sobre sectores como salud, transporte y energía puede servir a empresas e investigadores para crear productos y explorar nuevas aplicaciones. Para Sesplauke, el acceso a estos datos facilita el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas, especialmente de inteligencia artificial, que necesita información para mejorar sus aplicaciones.
Sin embargo, Gintare Verbickaite considera que el reto no consiste solamente en facilitar la apertura de negocios. También se necesita una cultura que anime a más jóvenes a detectar problemas y convertirlos en oportunidades empresariales, sin importar su origen socioeconómico.
México podría encontrar aquí una de las principales lecciones. El tamaño de su mercado y su actividad emprendedora representan ventajas, pero para desarrollar empresas tecnológicas de mayor escala se requiere conectar ese potencial con formación especializada, redes de mentoría, financiamiento y políticas públicas que den continuidad a la innovación.
"Es importante mostrar que cualquiera puede comenzar. No todos tendrán éxito, pero cualquiera puede intentarlo. También se necesita una red de apoyo, con mentores, otros fundadores, aceleradoras o inversionistas que crean en el proyecto", explica la directiva.
Otro desafío para Lituania es conseguir inversiones de mayor tamaño. Aunque el financiamiento en etapas iniciales ha mejorado, las empresas que buscan expandirse después de sus primeras rondas suelen recurrir a fondos internacionales. Esa necesidad, reconoce Verbickaite, también puede aportar conexiones y experiencia para entrar en otros mercados.
La relación entre ambos países representa una oportunidad para aprovechar fortalezas complementarias. México tiene un mercado interno amplio y empresas fintech con capacidad de expansión, mientras que Lituania puede funcionar como una puerta de entrada a la Unión Europea, con un entorno regulatorio y talento especializado.
"Para las empresas mexicanas, Lituania quizá no sea un mercado atractivo por su tamaño, pero puede ser un punto de entrada para llegar a Europa. Y para las compañías lituanas, México es un mercado con enormes oportunidades que todavía está poco explorado", plantea Verbickaite.
La directiva identifica a las fintech como uno de los sectores con mayor potencial de colaboración. Lituania cuenta con empresas que ofrecen infraestructura de pagos, herramientas para verificar la identidad de clientes y soluciones para cumplir con requisitos regulatorios. Estas capacidades podrían complementar la experiencia de las compañías mexicanas que busquen operar en Europa.
Un ejemplo es Revolut, que desarrolló operaciones importantes en Lituania y obtuvo allí licencias para atender a clientes europeos. La experiencia muestra cómo un país pequeño puede atraer operaciones estratégicas de compañías internacionales mediante talento, infraestructura y condiciones regulatorias.
La colaboración también puede darse en sentido inverso. Las startups lituanas que busquen expandirse en América Latina podrían utilizar México como primer mercado de entrada y apoyarse en socios locales para comprender las particularidades comerciales y regulatorias de la región.
La inteligencia artificial añade otra dimensión a este intercambio. Verbickaite señala que las empresas tecnológicas ya buscan perfiles capaces de utilizar estas herramientas, además de profesionales con experiencia internacional, conocimientos comerciales y habilidades para gestionar operaciones en distintos países.
Para México, la lección no es reproducir exactamente el modelo lituano, sino adaptar sus principios, como formar talento, facilitar la creación de empresas, medir el impacto económico del sector y promover una visión internacional desde las primeras etapas.
"Cuando hablamos de startups, la competencia es global. No basta con construir algo para el mercado local; hay que desarrollar un producto que pueda ser competitivo en otros países", concluye Verbickaite.