Washington.- Un Senado dividido desechó el jueves los planes de los demócratas y de los republicanos para terminar con el cierre parcial del gobierno, que entró a su 34to día, lo que dejó al presidente Donald Trump y al Congreso sin una fórmula clara para poner fin a la parálisis de dependencias federales más larga en la historia de Estados Unidos y al daño que está causando a lo largo y ancho del país.
En una situación embarazosa para Trump que podría debilitar su posición si las negociaciones se tornan serias, la propuesta demócrata obtuvo un voto más que el plan del Partido Republicano. Hubo seis republicanos desertores, incluido el senador Mitt Romney, quien ha discrepado con el presidente en varias ocasiones.
Hubo ligeros signos de que los legisladores de ambos bandos buscan alguna forma de resolver el estancamiento. El jueves era un día para que ambos partidos mostraran su simpatía por los trabajadores federales sin paga, aunque sin ceder terreno.
El Senado rechazó primero la propuesta republicana que reabría al gobierno hasta septiembre y le otorgaba a Trump los 5.700 millones de dólares que pidió para construir algunos segmentos del muro fronterizo.