Un tribunal local de Irlanda condenó hoy a cadena perpetua y a 15 años de prisión, respectivamente, a dos adolescentes de 15 años que asesinaron a la joven de 14 años, Ana Kriégel, tras una agresión sexual, en un hecho registrado en mayo de 2018.
Los adolescentes, quienes se encuentran bajo custodia en un centro de detención, donde permanecerán hasta cumplir la mayoría de edad, son los asesinos convictos más jóvenes en la historia de Irlanda y tendrán que concluir sus condenas en una prisión para adultos.
En un discurso fuera de los Tribunales de Justicia en Dublín, Patric y Geraldine Kriégel agradecieron al inspector Mark O´Neill, quien dirigió la investigación del asesinato, al oficial de enlace Siobhán McIntyre, a Brendan Grehan SC y equipo legal, al jurado y al juez Paul McDermott, quien dictó sentencia.
Los padres de Ana también agradecieron a la unidad de apoyo a víctimas, a la familia, a vecinos, amigos y a todas las personas de la comunidad que los mantuvieron en marcha, con un mensaje en el que destacaron que se hizo justicia para Ana, asesinada a los 14 años de edad.
El cuerpo de Ana Kriégel fue encontrado en mayo de 2018 en una granja abandonada en la ciudad de Lucan, cerca de Dublín, después de que sus padres denunciaran su desaparición, reportó el diario The Irish Times.
Un examen post mortem determinó que la niña había sufrido lesiones en la cabeza y el cuello y mostró evidencias de agresión sexual, en circunstancias que involucraron violencia grave, pero los investigadores nunca lograron establecer un motivo para el asesinato.
Al dirigirse a los convictos, el juez McDermot señaló que el Joven A (condenado a cadena perpetua) le había quitado la vida a Kriégel y la había sometido a un asalto "aterrador"; mientras que el Joven B (condenado a 15 años de cárcel), "activamente y con conocimiento" participó en su asesinato.
El juez dijo a los delincuentes que la vida de Ana era de "suprema importancia" y que su familia sufriría su pérdida por el resto de sus vidas. "Tendrán que cargar con la culpa y la vergüenza de su participación por el resto de sus vidas", sentenció el juez a los criminales quienes tenían 13 años en el momento de cometer el delito.
La víctima nació en Rusia en febrero de 2004, pero a la edad de dos años fue adoptada por los Kriégel.