Sequía en Europa amenaza a peces

Novi Sad, Serbia.- Pequeñas embarcaciones permanecen inmóviles sobre el suelo agrietado de un canal lateral reseco del río Danubio, en el norte de Serbia, donde el agua se ha retirado hasta convertirse en un par de estanques cada vez más pequeños bajo la presión de la sequía y el calor extremos. Los peces dan vueltas en las aguas poco profundas.

La sequía persistente y el calor abrasador de este verano han arrasado ecosistemas y negocios en toda la región, desde un lago en Eslovenia y el canal lateral del Danubio en Serbia, hasta piscifactorías en Bosnia, República Checa, Rumanía y Hungría.

Alrededor del 99% del territorio húngaro se encuentran actualmente bajo condiciones de sequía severa o extrema, de acuerdo con el servicio meteorológico nacional. La desertificación, un proceso por el que la vegetación retrocede debido al calor intenso y las escasas precipitaciones, amenaza gran parte de la gran llanura húngara.

Entre las zonas más afectadas están las aproximadamente 27.000 hectáreas (67.000 acres) de estanques de peces de Hungría. El Ministerio de Agricultura y Economía Alimentaria informó la semana pasada que el “calor persistente y la escasez de agua” habían provocado que 1.588 hectáreas (3.924 acres) de esos estanques se secaran, causando la muerte de casi 280 toneladas métricas de peces en 20 granjas.

Para los piscicultores en Rumania, especialmente los que crían carpas, la sofocante ola de calor de este año sucede a las severas sequías de 2023 y 2024, cuyos efectos aún se sienten, explicó Catalin Platon, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Pescado ROMFISH. En la producción de la carpa, señaló Platon, el ciclo es de tres o cuatro años.

En República Checa, los piscicultores han adoptado diversas medidas de emergencia: reducir o suspender la alimentación para disminuir el consumo de oxígeno, airear los estanques o drenarlos cuando sea necesario.