Denver, Colorado.- El otrora agitado y caudaloso río Grande, o río Bravo como se lo conoce en el norte de México, podría quedar manso e incluso desaparecer en alguno de sus tramos debido a la “excepcional” sequía que afecta en los últimos años al suroeste de Estados Unidos.
El cuarto río más largo del país y que ejerce de frontera natural entre Estados Unidos y México a lo largo de Texas, donde han muerto un gran número de indocumentados arrastrados por la corriente en su intento de cruzar ilegalmente, corre el riesgo de que ni siquiera llegue este verano a Nuevo México, no muy lejos de su nacimiento en las Montañas de San Juan, en Colorado.
Tan poca lluvia ha caído en la zona que se cree que el río Grande, que ya fluye con un nivel históricamente bajo, se quede sin caudal como consecuencia de que ni la situación actual ni el pronóstico a largo plazo se acomodan a los promedios históricos.
Por ello, forma parte destacada de la lista de ríos que mayor peligro corren este año que elabora el Departamento de Interior de EU.
Según Taryn Finnessey, especialista en jefe de cambio climático de la Junta de Conservación de Agua de Colorado, a pesar de que los residentes en el Valle de San Luis, por donde corre el río Grande, tienen una larga experiencia sobre el uso y conservación de agua, esta vez tienen pocas opciones.
“La falta de lluvia y de nieve ha causado una sequía récord que afecta al ecosistema y a la vida salvaje, aumenta el riesgo de incendios como ya lo hemos visto, y perjudica la economía”, lamenta Finnessey.