BELGRADO (EFE).- El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, ha advertido que su país no se rendirá ni reconocerá nunca la independencia de Kosovo, pero sí se ha mostrado dispuesto a aceptar algunos compromisos dentro de la negociación para normalizar las relaciones con su exprovincia.
"No habrá capitulación ni rendición. Lo he dejado claro y sin ambigüedades: Serbia nunca aceptará la adhesión de Kosovo a la ONU ni reconocerá (la independencia, declarada en 2008) de una u otra manera", dijo durante una entrevista anoche en la emisora Happy.
Sí se mostró dispuesto a aceptar "muchos compromisos" en el diálogo para la normalización y reconciliación entre los albaneses étnicos, que son mayoría en Kosovo, y los serbios.
Para ello, puso como condición que el Gobierno kosovar cree una asociación de municipios donde los serbios son mayoría en Kosovo, que les dé cierta autonomía, algo acordado en 2013 bajo mediación de la Unión Europea pero que aún no se ha aplicado.
"Estoy seguro de que (el primer ministro de Kosovo, el nacionalista Albin) Kurti está determinado a no crear la Asociación", dijo Vucic, y denunció que la comunidad internacional no presiona a Kosovo para que cumpla sus obligaciones.
Vucic y Kurti aceptaron el mes pasado negociar la normalización de relaciones aplicando un nuevo plan de la UE, apoyado por EE.UU.
El próximo día 18 celebrarán una reunión con el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en Ohrid (Macedonia del Norte), para trazar una hoja de ruta para la aplicación del plan.
El mediador europeo, Miroslav Lajcak, está en Pristina y visitará Belgrado el lunes para preparar el encuentro.
El plan prevé, entre otros, que Serbia no impida la entrada de Kosovo en organismos internacionales y "más seguridad, certeza y predictibilidad" de derechos para los serbios en Kosovo.
La derecha en Serbia acusa a Vucic de "traición" por aceptar el plan, contra el que preparan nuevas protestas y exigen la dimisión del presidente.