“Sí quiero”, dicen cada vez más chinos a soltería

Pekín, China.- A los padres y madres de China que acuden a los parques con carteles para “emparejar” a sus hijos e hijas se les está poniendo la tarea cada día más cuesta arriba, porque en estos tiempos además de no querer tener descendencia -lo que trae de cabeza al Gobierno asiático-, los jóvenes tampoco se quieren casar.

Las cifras no mienten: datos divulgados por el Ministerio chino de Asuntos Civiles esta misma semana indican que el número de matrimonios registrados durante 2024 cayó hasta los 6,1 millones de parejas, la cifra más baja desde que comenzaron los registros, en 1980.

El descenso también es llamativo porque se produjo, de acuerdo al calendario lunar, en el “Año del Dragón”, el único animal mitológico del horóscopo chino y un periodo tan ligado a los buenos augurios que tradicionalmente las parejas programaban sus bodas o el nacimiento de sus hijos bajo este signo.

Pero ahora, en un país cuyos cimientos reposan sobre arraigados valores familiares, la tendencia habla de una juventud que se aleja de la tradición milenaria con rapidez y sin mirar atrás, pero que además, en muchos casos, lo hace para evitar los siguientes pasos “obligatorios” de una lista escrita en piedra: tener hijos y asumir la familia del cónyuge como propia.

La cuestión de la familia política tiene especial peso.