Deir El-Zour, Siria.- Un hombre sirio enterró a su esposa ya cuatro de sus cinco hijos, muertos en la enorme oleada de ataques israelíes que azotó Beirut esta semana, y les dio sepultura en la provincia de Deir el-Zour, en el noreste de Siria.
No era el regreso a casa que habían imaginado cuando huyeron al Líbano hace seis años.
Los cuerpos, junto con el de su nuera de seis meses de embarazo, llegaron en ataúdes de madera en un autobús procedente de Líbano, con sus nombres garabateados en los costados. Hombres permanecían junto al autobús llorando antes de la procesión fúnebre en la localidad de al-Sour, al tiempo que los dolientes se reunían para ofrecer condolencias.
Los restos de una de sus dos hijas seguían desaparecidos, y se cree que quedaron atrapados bajo los escombros.
El padre de familia, Hamad al-Jalib, sobrevivió porque estaba fuera buscando un cilindro de gas cuando trabajaba como conserje del edificio.
“El ataque israelí mató a mis niñas; son inocentes, sólo estaban sentadas en casa”, lamentó al-Jalib. “Estaban almorzando”.
Contó que a los rescatistas les tomaron tres días extraer los cuerpos de su familia de debajo de los escombros.
“Y todavía tengo una hija desaparecida; se llama Fatima Hamad al-Jalib”, afirmó. Fátima tiene 10 años.